La ciudad está a punto de cambiar el sonido del viento por el estruendo de la pólvora. El próximo domingo 22 de febrero, Valencia vivirá uno de esos momentos que marcan el inicio real de la fiesta: la gran despertà que antecede a la Crida y que transforma el centro en un hervidero fallero desde primera hora de la mañana.
No es solo un acto más del programa. Es el instante en el que las Fallas dejan de ser una fecha en el calendario para convertirse en algo palpable.
Madrugada con olor a pólvora
Cuando todavía no haya salido el sol, a las 07:30 horas, comenzará el desfile pirotécnico desde la calle de la Paz. Miles de falleros recorrerán el centro histórico lanzando bombetas y despertando a la ciudad con ese estruendo tan característico que anuncia que marzo ya asoma.
El recorrido continuará por la calle San Vicente hasta desembocar en la plaza del Ayuntamiento, donde alrededor de las 08:00 horas se disparará el tradicional “terremoto” final, una descarga intensa que pone el broche al acto matinal.
Una tradición que gana fuerza cada año
La organización corre este año a cargo de la Falla Corona, mientras que el espectáculo pirotécnico será responsabilidad de Pirotecnia Alto Palancia, habitual en los grandes eventos del calendario fallero.
La participación activa en el lanzamiento de petardos está reservada a falleros censados, aunque cualquier vecino o visitante podrá acercarse para disfrutar del ambiente desde las zonas habilitadas.
El pistoletazo de salida a la Crida
Esta despertà no llega sola. Forma parte de un domingo clave en el que también se celebrará la Crida, el acto en el que las Falleras Mayores invitan oficialmente a vivir la fiesta desde las Torres de Serranos.
En apenas media hora, Valencia pasará del silencio del amanecer a la explosión sonora que inaugura su mes más especial. Un ritual colectivo que cada año confirma que, cuando la pólvora despierta, la ciudad ya está en Fallas.

















