10 unidades de Palmera datilera de la Avenida Gran Vía Marqués del Turia están enfermas, o directamente muertas, afectadas por picudo y extendiéndose el problemas, dando una imagen lamentable del nulo mantenimiento de la jardinería.
La falta de mantenimiento de jardinería es evidente en el arbolado de grandes dimensiones, de hechos existen ficus elástica de gran porte con grietas y diversas patologías.
Fuentes de jardinería aseguran que el presupuesto no llega para todo lo que se debe hacer, «además de hacer jardines hay que mantener los existentes». Una realidad que da como consecuencia que en el tema de la jardinería siga siendo una de las quejas mayoritarias de los valencianos, su falta de cuidado, con miles de alcorques que siguen vacíos y problemas por falta de poda y mantenimiento.
A esto se suma que la gran expansión verde de Valencia ahora hace 30-40 años coincide en muchos casos con la vida útil del arbolado, así vemos muchos árboles enfermos o viejos que necesitan ser cambiados, porque los árboles también poseen su vida, de hecho los chopos por lo que se necesita un plan para ir cambiando el arbolado, a ello se suman enfermedades, y problemas que los han hecho morir, incluso fuertes vientos que los abaten o rompen…
La jardinería sigue siendo una asignatura pendiente en Valencia y en el tema de las palmeras, el picudo ha afectado durante años gravemente, ahora se ve en este gran paseo los efectos de años de abandono…del anterior gobierno municipal y del actual.
El problema del picudo
¡Vaya batalla la que tienen las palmeras de Valencia! El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) ha pasado de ser una curiosidad entomológica a convertirse en el «villano» principal del paisaje urbano valenciano.
Aquí te resumo cómo está la situación, por qué es tan difícil de frenar y qué se está haciendo al respecto.
El enemigo: ¿Por qué es tan letal?
El picudo no es un bicho cualquiera; es una especie de «caballo de Troya» para las palmeras.
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Ataque interno: Las larvas excavan galerías en el interior del tronco (estípite) y, sobre todo, en el cogollo (la parte vital de donde nacen las hojas).
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Invisible hasta el final: Cuando la palmera muestra síntomas evidentes (hojas caídas como un paraguas cerrado o el ojo de la palmera ladeado), suele ser demasiado tarde. El interior ya es una «papilla».
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Preferencia local: En Valencia, su plato favorito es la Palmera Canaria (Phoenix canariensis), aunque también ataca a la Palmera Datilera.
La situación en Valencia
La Comunidad Valenciana, y especialmente la ciudad de Valencia, ha sufrido una transformación estética forzada:
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Desaparición de ejemplares icónicos: Muchos jardines históricos y paseos marítimos han perdido sus palmeras más altas y antiguas.
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Sustitución de especies: Ante la voracidad del insecto, el Ayuntamiento y los paisajistas están optando por plantar especies más resistentes, como el Washingtonia (la de tronco fino y alto), que aunque también puede ser atacada, no es la opción preferida del picudo.
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Coste económico: Tratar una palmera es caro (entre 100€ y 300€ al año por ejemplar), pero talarla de forma segura una vez infectada lo es aún más por el protocolo de residuos que conlleva.
Estrategias de combate
Actualmente no hay una «bala de plata», pero se usa un enfoque combinado:
El reto del cambio climático
El clima de Valencia, con inviernos cada vez más suaves, es un paraíso para el picudo. Al no haber heladas fuertes, el insecto no detiene su ciclo reproductivo en todo el año, lo que obliga a los servicios de jardinería a no bajar la guardia ni en diciembre.
Dato importante: Si tienes una palmera en una propiedad privada, la ley te obliga a tratarla o, en caso de muerte, a retirarla siguiendo un protocolo estricto para no infectar a las vecinas.




















