VALENCIA | 25 de febrero de 2026
El Consejo de Ministros ha dado luz verde a una reivindicación histórica del sector agrario valenciano. Mediante la aprobación de un nuevo Real Decreto en materia de calidad alimentaria, el Gobierno de España ha autorizado oficialmente la elaboración y comercialización de horchata sin azúcares añadidos y con contenido reducido de azúcar. Esta modificación normativa, que afecta al histórico Real Decreto 1338/1988, permite que las bebidas que contengan menos del 10% de azúcares añadidos sigan ostentando la prestigiosa denominación de «horchata de chufa».
Desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), la noticia ha sido recibida con optimismo. «Esta medida permitirá adaptar la horchata a las nuevas tendencias más saludables de los consumidores», señalan desde la organización. El objetivo es claro: potenciar la demanda de un producto que, hasta ahora, se veía encorsetado por una normativa de hace casi cuatro décadas que no contemplaba las dietas bajas en glucosa. No obstante, el decreto mantiene una salvaguarda para la tradición: se prohíbe el uso de edulcorantes y colorantes, garantizando que el sabor y la pureza de la chufa valenciana permanezcan inalterados.
El desafío sanitario: la «mancha negra» y la «junça»
A pesar de la victoria en el etiquetado, el campo valenciano no baja la guardia. AVA-ASAJA ha aprovechado este hito para elevar una exigencia urgente a la Conselleria de Agricultura: la creación de un grupo de trabajo institucional para abordar la crisis fitosanitaria que desangra la rentabilidad del cultivo.
Los agricultores se enfrentan actualmente a dos enemigos silenciosos: la «mancha negra» y la «junça africana». Ambas afecciones están reduciendo drásticamente los rendimientos de las parcelas. La propuesta de la asociación pasa por sentar en la misma mesa al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el Servicio de Sanidad Vegetal y la Denominación de Origen Chufa de Valencia.
«No basta con vender mejor la horchata si no podemos asegurar la supervivencia de la planta en la tierra», advierten fuentes del sector. Por ello, solicitan una línea de presupuesto excepcional y un sistema de material de reproducción certificado que garantice semillas libres de plagas.
La Ley de la Huerta: ¿Protección o asfixia?
El debate sobre la horchata también ha reabierto la polémica sobre la Ley 5/2018 de la Huerta de Valéncia. Según AVA-ASAJA, la legislación actual, diseñada para proteger el paisaje, está «asfixiando» la capacidad competitiva de los productores de chufa.
Las críticas se centran en las restricciones estructurales. Actualmente, los agricultores tienen prohibido modernizar el sistema hídrico para instalar riego por goteo o eliminar acequias obsoletas. Tampoco se permite el vallado de parcelas para proteger la cosecha de la fauna salvaje, ni la construcción de nuevos almacenes. «Es una paradoja: se protege el suelo pero se impide que la actividad económica que lo mantiene vivo sea rentable», denuncian. La organización reclama una modificación legal que permita transformar las unidades productivas sin perder la esencia del territorio.
Un paquete de medidas para el consumidor moderno
El Real Decreto aprobado por el Ejecutivo no solo beneficia a la chufa. Se trata de una reforma integral de la calidad alimentaria que busca dar transparencia al mercado en este 2026:
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Celíacos: El pan sin gluten se integra plenamente en la norma de calidad del pan, facilitando su acceso y regulación.
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Aceite de oliva: Se redefine el concepto de «preparados grasos» para evitar que mezclas con otros aceites vegetales confundan al consumidor usando la imagen del aceite de oliva.
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Artesanía y tradición: Se regulan menciones de valor añadido como «natural» o «elaboración artesana» en derivados cárnicos y se protege la denominación tradicional de las «aceitunas rellenas de anchoa», exigiendo que los rellenos de pasta se declaren con claridad.
Con este nuevo marco legal, la horchata de Valencia inicia una nueva era. El reto ahora es que la administración autonómica recoja el guante y solucione los problemas de producción para que, en las próximas campañas, la chufa sin azúcar no sea solo un éxito en el supermercado, sino también un respiro económico para quienes la cultivan.















