RAFELGUARAF, VALÉNCIA. — En un esfuerzo por derribar las barreras invisibles dentro del sistema educativo, la Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunitat Valenciana (COCEMFE CV) ha dado un paso decisivo en la comarca de la Ribera Alta. A través de su programa EdInTIC, la entidad ha implementado una formación especializada en el CEIP Blasco Ibáñez, dotando a los docentes de herramientas prácticas para transformar la diversidad en una fortaleza colectiva.
La jornada, que reunió a 19 profesionales del centro el pasado viernes, no se limitó a la teoría. El foco principal se situó en soluciones tangibles para el día a día, destacando la propuesta del «semáforo emocional» en la etapa de Educación Infantil.
Autocontrol y grupos heterogéneos: las claves del éxito
La técnica de educación de COCEMFE CV y coordinadora del proyecto, Carla Ferragud, subrayó la importancia de que los más pequeños aprendan a identificar sus estados internos. El semáforo emocional funciona como una guía visual que permite al alumnado reconocer si se encuentran en un estado de calma, alteración o enfado, facilitando la autorregulación y previniendo conflictos conductuales antes de que ocurran.
Para la etapa de Primaria, la estrategia vira hacia el aprendizaje cooperativo estructurado. Ferragud defendió la creación de grupos de trabajo donde cada estudiante asume un rol específico:
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Portavoz: encargado de la comunicación externa.
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Secretaría: responsable del registro de avances.
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Responsable de material: gestor de los recursos grupales.
«Esta práctica potencia la inclusión y la motivación, facilitando que cada alumno y alumna participe en función de sus fortalezas», explicó la experta durante la sesión.
Un cambio de paradigma: del alumno al entorno
El análisis de casos específicos, como el alumnado con TDAH o Síndrome de Williams, sirvió de base para una reflexión profunda sobre el sistema actual. El presidente de COCEMFE CV, Albert Marín, fue tajante al señalar que el problema no reside en la condición del estudiante, sino en la rigidez de las estructuras educativas.
«Durante mucho tiempo se ha entendido la inclusión como una intervención puntual dirigida a un alumno concreto. Sin embargo, la verdadera transformación pasa por intervenir en el entorno; el foco debe situarse en la detección y eliminación de las barreras del propio contexto», afirmó Marín.
Marco legal y soporte tecnológico
Esta iniciativa no es un hecho aislado, sino que se alinea estrictamente con el artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y el Decreto 104/2018 del Consell.
El programa EdInTIC, motor de estas formaciones, cuenta con el respaldo de la Fundación ONCE y la Generalitat Valenciana (vía IRPF). Su misión va más allá de la charla presencial: ofrece asesoramiento continuo en apoyos de base tecnológica y adaptaciones curriculares, garantizando que la inclusión no sea un concepto abstracto, sino una realidad palpable en cada pupitre de la Comunitat Valenciana.
















