Bajo el sello de oficialidad que otorga un título universitario, la Universidad Católica de Valencia (UCV) permitió que las teorías que sustentan las hoy ilegales «terapias de conversión» circularan por sus aulas con total impunidad académica. Lo que sobre el papel se presentó como un riguroso análisis clínico en el Máster en Ciencias del Matrimonio y la Familia, resultó ser una pieza clave en el engranaje ideológico que patologiza la diversidad sexual.
El documento en el centro de la polémica, titulado “Adicción Sexual: Origen, desarrollo, efectos y terapia de un fruto de la Revolución Sexual”, fue defendido por el alumno Raúl Eguía en septiembre de 2012. Lejos de ser un ejercicio académico aislado, el texto —de más de 150 páginas— equipara la homosexualidad con trastornos de la conducta e incluso con la pedofilia, sugiriendo intervenciones farmacológicas para «corregir» el deseo.
El tutor: del aula al centro de terapia
La gravedad del hallazgo no reside solo en el contenido, sino en la jerarquía que lo respalda. El tutor del trabajo fue el Rvdo. P. Juan Andrés Talens Hernándis, actual decano de estudios del máster y director del Secretariado para la Defensa de la Vida del Arzobispado de Valencia.
Talens ha sido señalado por diversas investigaciones de Levante-EMV como una figura central en el Centro de Orientación Familiar (COF) “Mater Misericordiae”. Según testimonios de víctimas, en dicho centro se habrían ejecutado durante años las terapias de conversión que la actual Ley 4/2023 prohíbe de forma tajante en todo el territorio español.
«El documento representa la validación académica de la homofobia bajo una apariencia de rigor clínico», reza la investigación, destacando cómo los créditos universitarios sirvieron de base teórica para prácticas que la comunidad científica internacional desterró hace décadas.
«Libertad de cátedra» frente a evidencia científica
Consultada por este diario, la institución vinculada al Instituto Pontificio Juan Pablo II ha evitado condenar el contenido del trabajo. En un comunicado, la universidad se escuda en la «libertad de cátedra» y el «debate académico», argumentando que los trabajos pueden generar «controversia científica» siempre que respeten la metodología.
Sin embargo, para los expertos en salud mental, no existe debate posible. La OMS eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades en 1990 y las intervenciones para modificar la orientación sexual son consideradas mala praxis y una violación de los Derechos Humanos.
Un vacío legal de años
Aunque el TFM data de 2012, su vigencia en el currículo académico de la universidad pone de manifiesto cómo estas instituciones operaron en un vacío legal hasta la aprobación de las leyes de igualdad más recientes. La revelación de estos documentos oficiales abre ahora un debate sobre la responsabilidad de las universidades privadas en la difusión de contenidos que contradicen la ley y el consenso científico global.
















