El histórico Acuartelamiento de San Juan de Ribera ha recuperado hoy el brillo que el mal tiempo le arrebató hace unos días. Aunque la tradición dicta que este encuentro se celebre el primer jueves de marzo, la meteorología obligó a un aplazamiento que, lejos de deslucir la jornada, ha reforzado el espíritu de hermandad entre las instituciones militares y el mundo fallero.
Un recibimiento con honores
Las Falleras Mayores de Valencia, Carmen Prades y Marta Mercader, junto a sus Cortes de Honor, han sido recibidas con la distinción que el cargo merece. Este acto simboliza el respeto mutuo y la estrecha relación que las Fuerzas Armadas mantienen con la sociedad civil valenciana, actuando como preludio oficial a los días grandes de las Fallas.
Momentos de profunda emoción
La jornada ha estado marcada por varios hitos que han conmovido a los asistentes:
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El Homenaje a los Caídos: Bajo el silencio sepulcral del patio de armas, se ha recordado con máxima solemnidad a quienes dieron su vida por España. Un momento de contraste absoluto con el bullicio festivo que reina en la ciudad.
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Desfile militar: Las unidades presentes han marchado frente a las máximas representantes de la fiesta, fundiendo el uniforme con el tejido de los espolines en una estampa única.
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La Cremà de «les falles»: Como es costumbre, el punto final lo ha puesto el fuego. El acuartelamiento ha plantado y quemado sus propios monumentos, cerrando el ciclo de este acto que une la disciplina con la tradición del fuego.
El simbolismo del aplazamiento
Celebrar este acto fuera de su jueves habitual no es común, pero ha servido para demostrar la capacidad de adaptación de la fiesta. La lluvia de marzo pudo retrasar el calendario, pero no ha impedido que San Juan de Ribera se convierta, un año más, en el escenario de una unión inquebrantable entre la tradición y el servicio a la nación.




























