La invasión de puestos de comida, bebida, y no sólo buñolerías y churrerías en el centro de Valencia ya tiene una consecuencia directa: la hostelería.
Tras las Fallas toca hacer balance y la gran mayoría de negocios de hostelería consultados tienen la misma sensación que comprueban haciendo el balance de fallas, y es que este año han caído sus ingresos respecto de otros ejercicios en Fallas.
Una caída de ingresos que achacan directamente a la masiva implantación de este tipo de puestos de comidas y bebidas desde donde te podías comer un asado, unas patatas fritas, una pizza, hamburguesa o beber un mojito, un cubata o incluso toda una oferta de bebidas.
Puestos de comida con terrazas
Ya lo advertía en plenas Fallas la propia Asociación de comercios del Centro Histórico, y que suele tener muy buena relación con María José Catalá y con el Ajuntament de Valéncia pero que este año estallaba en redes contra las múltiples irregularidades que detectaban cada día y que ninguna era corregida por las autoridades municipales.
Hemos visto puestos de comida en fachadas de edificios de hace siglos declaradas BIC, con permiso municipal, incumpliendo la ley de patrimonio y el Plan Especial de Ciutat Vella, a sabiendas.
Hemos comprobado cómo la normativa prohíbe taxativamente las terrazas y las sillas en barra de estos puestos y el de la Calle Hospital se extendía hacia los lados y colocaba aprovechando la plazoleta mesas y sillas cada día.
Incluso hemos visto cómo se colocaban taponando aceras e impidiendo acceder a sus edificios a los vecinos, hoy lo de las inspecciones que hablaba el propio concejal de policía en el balance de fallas suena más a broma pesada y le resta credibilidad a un gobierno municipal a la deriva en estas Fallas, con una alcaldesa dedicada únicamente a los posados y protocolo, pero no a gestionar y gobernar la ciudad.
La sensación que queda hoy es de tomadura de pelo municipal y que los negocios de todo el año han tenido que soportar esta competencia desleal 15 días que les ha restado clientela. Por cierto, recuerden que los chiringuitos que concede el ayuntamiento abonan su tasa de ocupación, generando ingresos al Ayuntamiento y los que se instalan al amparo de las fallas no son gratis et amore, sino que pagan su cuota a la falla correspondiente, negocio para unos y ruina para otros…
¿De cara al año que viene?
Pues muchos propietarios de locales de hostelería ya exigen un cambio de modelo al Ajuntament de Valencia y que inspeccione y controle estos puestos y la venta ilegal de bebidas y comida.
«En medio de la multitud de la mascletà extendían una mesa y se ponían a vender papas, cacaos, cervezas y bocadillos, sucedió todas las Fallas y ni un policía apareció»
Una triste realidad, miles de agentes custodiando la mascletà, incluso la barbaridad de 30 agentes para scar de la jaula al pirotècnic y acompañarlo al edificio consistorial mientras en muchas calles la presencia policial ha sido completamente nula visto lo visto.
«La policía no estaba»
Muchos vecinos aseguran haber visto y captado a decenas de vendedores carrito de mercadona en mano vendiendo cervezas, refrescos y hasta cubatas, todo sin ningún control sanitario y con venta ilegal… y actuaron todas las fallas, ya no son lateros con mochila, algunos hasta montaban su mesa y exposición de productos…






















