CASTELLÓN | La Universitat Jaume I (UJI) ha presentado la liquidación del presupuesto de 2025, el último bajo la dirección de la rectora Eva Alcón, con unas cifras que avalan la solvencia de la institución. La universidad ha cerrado el ejercicio con un resultado presupuestario total de 4,7 millones de euros, fruto de unos derechos netos de 153,9 millones frente a unas obligaciones de 149,1 millones.
Un balance marcado por la «prudencia»
En su comparecencia ante el Consejo de Gobierno y el Consejo Social, Alcón ha subrayado que estos resultados son el reflejo de una gestión basada en la responsabilidad financiera y el equilibrio. «Cuando tenemos recursos suficientes y previsibles, la Universidad responde», afirmó la rectora, destacando que la estabilidad actual es clave para garantizar un servicio público de calidad.
Radiografía de los ingresos
El grueso de la financiación de la UJI sigue dependiendo de las transferencias corrientes, con la Generalitat Valenciana como principal soporte al aportar 112 millones de euros.
No obstante, la institución ha demostrado una alta competitividad en la captación de fondos externos. Las transferencias de capital, destinadas a inversiones y proyectos de investigación, alcanzaron los 20,9 millones de euros, superando en 8 millones las previsiones iniciales gracias al éxito en convocatorias competitivas.
Solidez financiera y pago a proveedores
Uno de los indicadores más destacados de la salud económica de la universidad es el remanente de tesorería no afectado, que asciende a 44,4 millones de euros. Este incremento respecto al año anterior (donde se situaba en 40,4 millones) se debe, en gran medida, a la finalización de auditorías de proyectos que han permitido liberar costes indirectos.
Indicadores clave de sostenibilidad:
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Resultado no financiero: Positivo.
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Capacidad de financiación: Cumplimiento de los términos SEC 2010.
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Pago a proveedores: La UJI paga en una media de 14 días, menos de la mitad del límite legal permitido de 30 días.
«Esta liquidación demuestra que la UJI se ha guiado siempre por la prudencia en el uso de los recursos públicos», concluyó Alcón, cerrando así una etapa rectoral marcada por el orden administrativo y la suficiencia financiera.
















