VALÉNCIA | 02/04/2026 — La resaca de las Fallas de 2026 no ha traído calma a la capital del Turia. La Federació d’Associacions Veïnals de Valéncia (FAAVV) ha emitido hoy un contundente comunicado tras analizar las valoraciones de sus asociaciones federadas, calificando la situación vivida en los barrios como un escenario de «masificación descontrolada» y «turismo de borrachera» que pone a la fiesta al borde del colapso.
La junta directiva de la entidad se reunió de urgencia este miércoles 1 de abril para elaborar un informe detallado que ya ha sido remitido al Ayuntamiento. En el documento, la FAAVV exige la convocatoria inmediata del Bando Fallero antes de que finalice el mes de abril para abordar los problemas de forma reciente y evitar que las soluciones «caigan en el olvido» antes del próximo ejercicio.
Un modelo «al límite» de la convivencia
Para la federación vecinal, el actual modelo de las Fallas está «al límite». Denuncian que Valencia se transforma durante el mes de marzo en una «ciudad sin ley» donde impera la «ley del más fuerte», rompiendo cualquier marco de convivencia ciudadana. Según el comunicado, este escenario no solo expulsa a los vecinos de sus barrios, sino que incluso los propios falleros se ven «colapsados» por una fiesta que ha dejado de ser disfrutable para convertirse en un espacio «inhóspito».
«Sólo se beneficia el vandalismo y quienes promueven un turismo de borrachera que degrada nuestro patrimonio y convivencia», afirma con dureza el informe vecinal.
Mes y medio de ocupación: carpas y vallas
Uno de los puntos de mayor fricción es la instalación prematura de infraestructuras. La FAAVV critica que la ciudad se vea «condicionada y vallada» durante más de un mes para estructuras que apenas tienen uso real hasta los días finales. Se han detectado montajes de carpas desde el 4 de marzo, e incluso ocupación de espacio público en febrero para arcos de luces.
Ante esto, la propuesta vecinal es clara: las carpas deben instalarse únicamente a partir del 13 de marzo, coincidiendo con el inicio de los actos oficiales. Denuncian que el corte excesivo de calles no solo afecta al desplazamiento de los trabajadores, sino que dificulta gravemente el acceso de los servicios de urgencia a las zonas residenciales.
Inseguridad, petardos y descontrol comercial
El balance vecinal destaca un «incumplimiento total» de los horarios y zonas permitidas para la pirotecnia, con disparos indiscriminados de petardos desde el 22 de febrero que afectan a personas con sensibilidad acústica y al bienestar animal. A esto se suma la «escasa o nula» presencia policial en los barrios periféricos, lo que ha facilitado actos de vandalismo.
En el ámbito comercial, la FAAVV denuncia una «actividad descontrolada»:
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Venta ilegal: Proliferación de venta de bebidas y comida desde domicilios particulares sin control sanitario.
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Invasión de aceras: Exceso de puestos de comida (churros, mojitos, patatas) y ampliación abusiva de terrazas de bares que llegan a desplazar mobiliario urbano.
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Aparcamiento: Motos ocupando aceras ante la escasez de plazas reglamentarias.
Deficiencias en servicios públicos y limpieza
La movilidad y la higiene también suspenden en este balance. La entidad señala que la EMT desconectó barrios enteros antes del 6 de marzo con cambios de trayecto mal informados y una App que no ofrecía tiempos de paso reales. Además, denuncian que muchos autobuses circulaban completos, dejando a los residentes de la periferia sin servicio.
Respecto a la salud pública, califican de «totalmente insuficiente» el número de urinarios portátiles, lo que ha derivado en la presencia de orines en fachadas, portales y plazas. Asimismo, critican que el Ayuntamiento no obliga a las comisiones a reparar los desperfectos en el pavimento tras retirar las carpas, dejando el firme destrozado por tacos metálicos año tras año.
La propuesta: Mesas de Diálogo por distritos
Lejos de querer «criminalizar la fiesta», la FAAVV asegura que su objetivo es «salvarla mediante la sostenibilidad». Para lograrlo, proponen la creación de Mesas de Diálogo de las Fallas en cada distrito.
El argumento es que no se puede aplicar una visión general a toda la ciudad, sino que es necesario analizar la realidad de cada barrio para adaptar las soluciones a las necesidades reales de los vecinos de cada zona. La entidad concluye que es urgente recuperar el equilibrio entre la fiesta y la vida cotidiana para evitar que Valencia muera de éxito bajo el peso de un turismo desbocado.
















