Torrent, 4 de abril de 2026
La ciudad de Torrent ha vuelto a demostrar por qué su Semana Santa es uno de los referentes culturales y espirituales más potentes de la región. En una mañana marcada por el recogimiento y la participación masiva, el municipio ha celebrado hoy sus actos centrales del Viernes Santo, uniendo a todas las hermandades de la ciudad en un despliegue de fe que ha tenido como epicentro la Plaza Mayor y la Plaza de la Iglesia.
El Encuentro Doloroso: Dos caminos para una misma fe
La jornada comenzó puntualmente a las 9:00 horas, cuando el silencio de la mañana fue roto por el inicio simultáneo de las procesiones desde dos puntos neurálgicos: la Parroquia de Nuestra Señora de Monte Sión y la Parroquia de la Asunción.
Desde Monte Sión, el cortejo estuvo encabezado por el párroco y una de las figuras más emblemáticas de la celebración local: la Reina del Encuentro y Ángel de la Resurrección, quien, acompañada por sus camareras, presidió el avance de numerosas cofradías. Entre las filas de penitentes destacaron las hermandades del Prendimiento de Jesús, el Descendimiento de la Cruz, la Oración del Huerto, Jesús de Medinaceli, la Santa Faz y la Vera Cruz y Cristo Resucitado. El recorrido, que discurrió con paso firme por la calle Fray Luis Amigó, fue seguido por cientos de vecinos que flanqueaban el paso de las imágenes.
De forma paralela, desde la Parroquia de la Asunción, partía la otra mitad del cuerpo social de la Semana Santa torrentina. Hermandades como las de Set Paraules i el Crist del Perdó, la Crucifixión del Señor, la Flagelación, la Santa Cena, el Santo Sepulcro y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, iniciaron su propio itinerario por las calles del municipio.
El clímax de la mañana se produjo en la Plaza Mayor. Allí, ante la atenta mirada de los fieles, tuvo lugar el Encuentro Doloroso de Nuestra Señora de los Dolores con Jesús Nazareno. La emotividad del momento, subrayada por el respeto absoluto de los presentes, dio paso al rezo del Vía Crucis, en el que participaron todas las hermandades de forma conjunta, unificando el sentimiento de la ciudad bajo una sola oración.
Coordinación y tradición en el desfile
Tras el ejercicio del Vía Crucis, la organización de la Junta Central de Hermandades demostró su eficacia en la gestión del flujo de personas. Mientras algunas cofradías iniciaban el regreso a sus templos de origen mediante itinerarios diferenciados, el resto de la comitiva realizó un desfile en marcha ordinaria. El toque de corneta marcó el inicio de este repliegue, permitiendo que la fluidez del conjunto no se viera alterada y que el público pudiera disfrutar de la belleza de las tallas de forma ordenada.
«Es un momento de unión para todas las familias de Torrent. Ver a todas las hermandades converger en la Plaza Mayor es el reflejo de un pueblo que cuida sus raíces», comentaba un asistente al finalizar el acto.
El estruendo del luto: La «Trencà de l’hora»
A medida que avanzaba la mañana, el ambiente de oración dio paso a una de las tradiciones que más fuerza ha ganado en el calendario reciente: la Trencà de l’hora. A las 11:30 horas, la Plaza de la Iglesia se convirtió en un hervidero de tamborileros.
El acto comenzó con un breve pero intenso momento de reflexión y oración. Sin embargo, tras el aviso, el sonido ensordecedor de los tambores rompió el aire en señal de luto por la muerte de Cristo. Este estruendo, que simboliza el desgarro de la tierra ante el sacrificio divino, se prolongó de forma ininterrumpida hasta el inicio del Oficio de Tinieblas.
A continuación, el foco se desplazó hacia la Cruz de Pere Mora, donde se llevó a cabo la Exaltación de la Cruz. En este acto, cargado de simbolismo visual, destacaron por su protagonismo la Germandat Set Paraules i el Crist del Perdó y la Hermandad del Santo Sepulcro, quienes rindieron honores al madero sagrado.
El cierre del mediodía: Traslado del Divino Costado
Para culminar la intensa programación matutina, a las 12:00 horas, se inició el traslado procesional del paso del Divino Costado de Cristo. Partiendo desde la emblemática Plaza de la Libertad, la procesión recorrió las arterias principales de la ciudad con destino a la Casa Museo de la Semana Santa.
Este último acto de la mañana volvió a congregar a una multitud que, a pesar del cansancio, acompañó al paso en su trayecto hacia el museo, donde las imágenes quedarán custodiadas. Con el fin de este traslado, Torrent cierra una mañana histórica de fervor, preparándose ya para las procesiones del Santo Entierro que tendrán lugar al caer el sol.

























