VALÉNCIA, martes 7 de abril de 2026 – En el marco de las vacaciones de Semana Santa, el Ayuntamiento de Valéncia ha organizado una iniciativa cultural y gastronómica dirigida al público infantil de las pedanías de Pinedo, El Saler y La Torre. Este jueves, 9 de abril, los más pequeños podrán participar en talleres didácticos para aprender a confeccionar la tradicional mona de Pascua, uno de los dulces más emblemáticos de la región.
Colaboración profesional y tradición
El taller tiene como objetivo mantener y difundir las tradiciones locales entre los más jóvenes. Para ello, la actividad contará con la colaboración de personal experto del Gremio de Panaderos y Pasteleros de Valéncia, quienes ayudarán a los participantes a preparar estos dulces tradicionales.
La mona de Pascua es un bollo elaborado con una masa enriquecida con mantequilla, huevo y azúcar, que destaca por su textura esponjosa. Generalmente, se modelan con formas creativas como roscas, cestas o animales, ya que están pensadas especialmente para la infancia. Aunque tradicionalmente llevan uno o varios huevos duros incrustados, hoy en día es muy común encontrarlas con huevos de chocolate.
Horarios y ubicaciones de los talleres
La jornada del jueves se dividirá en diferentes sedes para dar cobertura a las tres pedanías participantes:
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Pinedo y El Saler: Los talleres se realizarán en las instalaciones de la Alcaldía Pedánea, entre las 11:00 y las 12:30 horas.
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La Torre: La actividad tendrá lugar en la sala de reuniones de su propia Alcaldía Pedánea, desde las 11:30 hasta las 13:00 horas.
Un origen que se remonta a la Edad Media
La historia de la mona está ligada a la identidad de Valéncia y su origen se remonta a la Edad Media. El término proviene del vocablo árabe munna, que significa «obsequio». Su aparición está vinculada a la prescripción religiosa de abstinencia de carne, lácteos y huevos durante la Cuaresma. Durante este tiempo, la gente hervía los huevos para conservarlos y, el Domingo de Pascua, los llevaban a la iglesia para que el sacerdote los bendijera antes de regalarlos a sus seres queridos.
Con el tiempo, aquel regalo evolucionó hasta convertirse en un roscón adornado con los huevos cocidos, incorporando más tarde las figuras de chocolate. Según la comarca, este dulce recibe diversos nombres como mona, panou, toña, pan quemado, pan dormido o pa de vent, aportando cada zona su toque personal a esta tradición tan arraigada.
















