«No aceptaremos una infraestructura en superficie»
VALÉNCIA – El conflicto por la infraestructura eléctrica en el sur de Valéncia ha alcanzado un nuevo punto crítico. La Federación de Asociaciones Vecinales de Valéncia (FAAVV) ha formalizado este miércoles la presentación de un paquete de alegaciones contra el proyecto de la subestación eléctrica «Nuevo Cauce», cuya ubicación está prevista en el barrio de San Isidro. El colectivo ciudadano no solo rechaza el diseño actual, sino que exige una resolución desfavorable que obligue a Red Eléctrica de España (REE) a plantear una solución técnica soterrada y compactada.
La ofensiva jurídica de la Federación refuerza la lucha que mantiene desde hace más de una década la Asociación de Vecinos de San Isidro, a la que se han sumado barrios colindantes como Favara y Patraix. Para el movimiento vecinal, la construcción en superficie no es solo un error estético, sino una «ilegalidad» que vulnera los acuerdos institucionales vigentes en la ciudad.
Un mandato democrático ignorado
El núcleo de la protesta se fundamenta en la memoria política de la ciudad. La FAAVV recuerda que existe un acuerdo unánime del Pleno del Ayuntamiento de Valéncia, que data del 30 de mayo de 2008 y que fue ratificado en 2018. Dicho acuerdo, reforzado por una Declaración Institucional en 2017, establece que todas las nuevas infraestructuras eléctricas en el término municipal deben ejecutarse de forma subterránea.
«Este compromiso, adoptado en consenso con la propia Federación de Asociaciones Vecinales de Valéncia, constituye un mandato político y urbanístico que no admite excepciones«, señalan desde la Federación. Según los representantes vecinales, tramitar la subestación en superficie supone ignorar la voluntad ciudadana y el consenso institucional alcanzado hace años para proteger el entorno urbano.
El «mito» de la inundabilidad tras la DANA
Uno de los puntos más controvertidos de las alegaciones desmonta el principal argumento técnico de la promotora. Hasta ahora, se justificaba la construcción en superficie —y la elevación de la planta 1,5 metros sobre el terreno— basándose en el riesgo de inundabilidad de la zona. Sin embargo, la FAAVV sostiene que los hechos recientes contradicen esta tesis.
El comportamiento del sistema hidráulico del Plan Sur durante la catastrófica DANA del 29 de octubre de 2024 demostró que el riesgo en este sector es mínimo, ya que el cauce evitó la entrada de agua en el área prevista para la subestación. Para los vecinos, mantener la elevación de la planta es una medida «desproporcionada» cuyo único fin es el ahorro de costes para la empresa eléctrica a costa del bienestar y la seguridad del barrio.
Impacto paisajístico e ilegalidad del proyecto
Desde el punto de vista jurídico, la Federación alega que el proyecto es incompatible con la ordenación paisajística de Valéncia. La Declaración Institucional de 2017 no fue una simple recomendación, sino un criterio interpretativo del planeamiento urbanístico. Ejecutar una instalación de este calibre en superficie vulneraría la protección de la imagen urbana en una zona de alta visibilidad.
«No es una oposición sobrevenida; es una lucha histórica por la salud y el paisaje de nuestros barrios que las administraciones no pueden ignorar», afirma con contundencia la Federación vecinal.
El malestar aumenta al considerar los plazos. Han pasado 17 años desde los primeros acuerdos y una década desde que la planta debió entrar en funcionamiento (previsto originalmente para 2015). Los vecinos consideran inaceptable que, tras tanto tiempo, se intente imponer una tecnología que consideran obsoleta en lugar de apostar por soluciones modernas que ya se aplican en otras ciudades.
Con la presentación de estas alegaciones, el movimiento vecinal traslada la presión a la Administración, instándola a paralizar el expediente actual y garantizar que la subestación «Nuevo Cauce» cumpla con la legalidad urbanística y el respeto a la voluntad ciudadana.
















