ALBAL (Valencia) – El clima político y social en el municipio de Albal ha alcanzado un punto de máxima tensión. La Plataforma Defensa Animal ha formalizado una petición de dimisión dirigida al alcalde, José Miguel Ferris, y a la concejala de Fiestas Taurinas, Azucena Muñoz, ambos del Partido Popular. El detonante ha sido la autorización y promoción de los actos taurinos programados para este y el próximo fin de semana, los cuales, según el colectivo, representan una «tradición obsoleta y anacrónica».
Un conflicto que trasciende el bienestar animal
La entidad sostiene que la permanencia de estos eventos no solo supone un ejercicio de crueldad contra los animales, sino que afecta directamente a la convivencia ciudadana. En su comunicado, la Plataforma subraya la vulneración de los derechos de la infancia —al permitir la exposición de menores a escenas de violencia—, las molestias constantes al vecindario, el riesgo físico para los asistentes y el impacto negativo en el comercio local debido al cierre de calles.
«Representantes públicos que siguen permitiendo actos de extrema violencia contra los animales no están a la altura de lo que requiere un cargo público», afirma Diego Nevado, portavoz de la organización. Según Nevado, el equipo de gobierno está fomentando el enfrentamiento social en lugar de buscar soluciones a los problemas reales de Albal.
Polémica en las instituciones
La dimisión de Azucena Muñoz se solicita no solo por su gestión, sino por su comportamiento en el ámbito institucional. El colectivo denuncia la existencia de grabaciones de un pleno municipal en las que la concejala habría realizado gestos provocadores (haciendo «los cuernos») hacia los defensores de los animales. A esto se suman polémicas previas relacionadas con publicaciones de corte franquista en sus redes sociales, un asunto que el bloque de gobierno (PP, Vox y Avant Albal) evitó debatir al impedir su reprobación en el pleno.
La gravedad del conflicto escaló en una de las sesiones plenarias, donde defensores de los animales aseguran haber recibido amenazas de muerte e intentos de agresión por parte de sectores taurinos. Estos incidentes, que requirieron la intervención de la Policía Local, han derivado en una causa judicial que se resolverá próximamente en el Juzgado de Instrucción número 1 de Catarroja. El colectivo reprocha al alcalde Ferris su silencio cómplice: «No ha condenado un suceso de máxima gravedad ocurrido en la propia casa del pueblo, atentando contra los valores democráticos básicos», denuncian.
El respaldo de la evidencia científica
Para sustentar su postura, la Plataforma ha presentado informes técnicos y veterinarios. Una bióloga valenciana citada en el comunicado explica que el toro, un animal herbívoro de constitución corpulenta, sufre un estrés severo al ser extraído de su hábitat natural. «El transporte en camiones mediante golpes y la exposición a un ambiente hostil lleno de gente vociferante les causa una profunda angustia«, señala el informe.
Desde el punto de vista fisiológico, la experta detalla que las fibras musculares de estos animales no están diseñadas para la carrera sostenida, lo que les provoca fatiga respiratoria y agotamiento extremo durante los festejos. Especial énfasis se hace en los «toros embolados», dado que el fuego es uno de los mayores temores instintivos de la especie.
















