POR: REDACCIÓN VALENCIA
La historia reciente de Valencia no podría escribirse sin mencionar la figura de D. José Luis Lliso Ruiz, el hombre que durante 36 años convirtió la defensa del patrimonio en una misión de vida. Tras su fallecimiento el pasado 8 de diciembre de 2025, la Asociación para la Recuperación de los Centros Históricos de España (ARCHIVAL) afronta su futuro más vivo que nunca. El pasado 29 de diciembre, la Junta Directiva eligió por unanimidad a su hija, Carmen M.ª Lliso Clemente, para recoger el testigo y liderar una nueva etapa que promete ser fiel a las raíces reivindicativas de su progenitor.
Una cita con la memoria
El primer gran hito de esta nueva presidencia será el homenaje póstumo a Lliso Ruiz, programado para el próximo 22 de abril de 2026. El escenario no podía ser otro que el Palacio de Colomina (CEU San Pablo), enclave que durante décadas ha servido de ágora para las conferencias de la asociación. A las 18:00 h., voces autorizadas del urbanismo, la arquitectura, el comercio y el periodismo se darán cita para trazar una retrospectiva sobre un hombre que entendió que las ciudades sin historia son ciudades sin alma.
Bajo la presidencia de Lliso, ARCHIVAL no solo fue una entidad teórica; fue un escudo. Su mayor logro fue la creación de una conciencia de reestructuración urbanística que trascendió ideologías. Fue el impulsor necesario para que la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento (AUMSA) unieran fuerzas en el Plan RIVA, salvando de la degradación y el olvido a los cinco barrios neurálgicos del centro: El Carmen, Seu-Xerea, Pilar, Universitat-San Francesc y Velluters-Mercat.
El «Triángulo Mágico» y la ciudad viva
Para Lliso Ruiz, el corazón de Valencia latía en lo que él denominaba el «Triángulo Mágico»: el conjunto formado por la Lonja de la Seda (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), la Iglesia de los Santos Juanes y el Mercado Central. Su lucha constante por la rehabilitación de estos espacios, junto a la emblemática restauración de les Covetes de Sant Joan, evitó que el efecto dominó de las casas en ruinas acabara con la idiosincrasia del casco antiguo.
Sin embargo, el pensamiento de ARCHIVAL siempre fue un paso más allá de la mera conservación de fachadas. Lliso Ruiz defendía que las ciudades no pueden ser museos de «pasado muerto». Su visión abogaba por espacios acordes a las complejas relaciones funcionales de la sociedad actual, donde el comercio es el eje vertebrador. «Ninguna pieza urbana debe considerarse por sí misma, sino en relación con el resto de la ciudad», era una de sus premisas fundamentales.
Reivindicaciones pendientes
La nueva directiva asume también las batallas que quedaron abiertas. Entre ellas, la recuperación del decoro arquitectónico frente a las construcciones lineales y de bajo coste que amenazan el encanto de vías como la mítica Calle de la Paz o los Palacetes de la Calle Caballeros. Asimismo, se mantiene firme la reclamación sobre la Plaza de Manises, exigiendo que sea reconocida como la «Plaza de la Comunitat Valenciana», recuperando la representatividad de Castellón, Valencia y Alicante que antaño proyectó el arquitecto Goerlich en la Plaza del Ayuntamiento.
Una calle para la historia
Desde ARCHIVAL, con el apoyo de instituciones como la Revista EOS y algunos medios de comunicación comarcales se ha iniciado una campaña para que el Ayuntamiento de Valencia otorgue el nombre de una calle a D. José Luis Lliso Ruiz. Es el tributo de justicia para un luchador incansable que, como reza el lema de la asociación, siempre creyó que «las piedras son la materia, los monumentos nuestra historia y el ser humano el firme defensor de preservarlas». Valencia tiene una deuda con su protector, y el próximo 22 de abril se empezará a saldar.
















