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El presidente Vicent Mompó anuncia el fin de un año de parálisis administrativa tras coordinar los informes técnicos con la Generalitat: «La desidia ha terminado».
CORBERA / POLÍTICA Y PATRIMONIO
La historia y el patrimonio de la Ribera Baixa están a punto de recuperar uno de sus pilares fundamentales. Tras más de doce meses de incertidumbre y silencio administrativo, la Diputació de Valéncia ha anunciado de manera oficial el reinicio de las obras de consolidación del Castillo de Corbera. El emblemático monumento, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), encara así su recta final con el compromiso firme de que los trabajos concluyan el próximo mes de septiembre.
El anuncio se produjo durante una visita institucional encabezada por el presidente de la corporación provincial, Vicent Mompó, quien estuvo acompañado por la alcaldesa de la localidad, Menchu Balaguer, y un equipo de técnicos especializados. Durante el recorrido por la histórica fortaleza, que domina estratégicamente el paisaje de la comarca sobre la montaña que corona el municipio, Mompó fue contundente al señalar que «la espera ha acabado gracias al trabajo conjunto de las tres administraciones involucradas».
La intervención, que se encontraba paralizada desde marzo del año pasado, ya ha alcanzado un 85% de su ejecución total. El objetivo prioritario de esta fase final no es solo estético, sino puramente estructural: garantizar la estabilidad de la ladera y de las imponentes masas rocosas sobre las que descansa el monumento. «No se trata solo de rehabilitar muros, sino de asegurar el terreno para que la historia de Corbera siga en pie durante siglos más», explicaron fuentes técnicas de la Diputación.
El camino hasta este reinicio no ha sido sencillo. Al tratarse de un Bien de Interés Cultural, cada movimiento ha requerido un proceso exhaustivo de supervisión arqueológica y patrimonial. En los últimos meses, la Diputació ha tenido que completar una serie de informes técnicos, arqueológicos y patrimoniales requeridos por la Conselleria de Cultura para asegurar que las técnicas de consolidación respetan escrupulosamente los valores históricos del enclave.
Los trabajos han consistido principalmente en el uso de sistemas de anclaje de alta tecnología y elementos de contención integrados discretamente en el entorno natural. Estas medidas buscan prevenir desprendimientos y mitigar los efectos de las escorrentías de agua que ponían en peligro la integridad de la base del monumento. Además, se ha actuado en diversas cavidades de la ladera que presentaban riesgos evidentes de colapso. El proyecto concluirá definitivamente con una fase de recuperación e integración paisajística de los accesos vinculados.
Mompó aprovechó la visita para lanzar una dura crítica a la gestión anterior, calificando de «inaceptable» la situación en la que se encontraba el castillo, propiedad de la institución provincial desde el año 2003. «Había proyectos sobre el papel y dinero comprometido, pero faltaba la voluntad real de ejecutarlos», aseguró con firmeza. Según el presidente, su actual gobierno ha priorizado el «poner orden donde había confusión», desbloqueando expedientes y trabajando codo con codo con el Ayuntamiento de Corbera y la Generalitat Valenciana.
Para sostener este esfuerzo, Mompó recordó que la Diputación ha vuelto a activar, tras más de ocho años de ausencia, un Plan de Recuperación del Patrimonio Valenciano dotado con 12 millones de euros. «Lo hacemos para devolver a las valencianas y a los valencianos nuestra historia y nuestro orgullo», añadió.
Por su parte, la alcaldesa Menchu Balaguer mostró su satisfacción y alivio por el desbloqueo, aunque recordó que el trabajo a largo plazo no termina aquí. La mirada municipal ya está puesta en el futuro inmediato: «Nos alegramos del anuncio y nos hemos emplazado para sentarnos en septiembre para planificar ya la inversión que ha de incluir el presupuesto de la Diputación para seguir trabajando en el castillo», explicó la primera edil.
Balaguer insistió en que es necesario un abordaje global, poniendo el foco en elementos especialmente vulnerables. «Hace falta seguir trabajando en el castillo y de forma urgente en la Torre Albarrana, que se encuentra en un estado delicado», subrayó, al tiempo que remarcó el valor del monumento como un «revulsivo turístico y económico importante» que actualmente no se puede visitar por motivos de seguridad, pero en el que se vuelcan todos los esfuerzos para que vuelva a ser accesible.
“Gobernar no es solo redactar proyectos, es ejecutarlos”, sentenció Mompó al cierre de su intervención. Con esta premisa, la Ribera Baixa se prepara para ver cómo su fortaleza más icónica vuelve a lucir con el esplendor que le corresponde, garantizando que el legado valenciano permanezca vivo y seguro para las futuras generaciones.
















