La accesibilidad en el transporte público vuelve a situarse en el centro del debate tras el reconocimiento por parte de ADIF de una importante deficiencia en la estación de Valéncia-Cabanyal.
La actuación llega después de la insistencia del CERMI-CV y ASPACE Comunidad Valenciana, que denunciaron una situación que comprometía gravemente la seguridad y autonomía de las personas con movilidad reducida.
El problema detectado no es menor: un excesivo hueco entre el tren y el andén en la vía 1, dirección Valéncia-Estació del Nord, impedía que personas usuarias de silla de ruedas pudieran descender con normalidad.
Esta circunstancia, lejos de ser puntual, se había repetido en varias ocasiones, generando una situación de desigualdad evidente en el acceso al transporte público.
Una barrera invisible pero determinante
Para muchas personas, la distancia entre el tren y el andén puede parecer un detalle técnico sin relevancia. Sin embargo, para quienes tienen movilidad reducida, este espacio representa una auténtica barrera.
En este caso concreto, usuarios vinculados a asociaciones como AVAPACE se vieron obligados a continuar su trayecto hasta Valéncia-Estació del Nord para poder descender en condiciones seguras.
Esta situación implica mucho más que una simple incomodidad. Supone una pérdida de autonomía personal, un aumento del tiempo de desplazamiento y, sobre todo, una merma en la dignidad de las personas afectadas.
La accesibilidad no puede depender de soluciones improvisadas ni de la buena voluntad de terceros: debe estar garantizada de forma estructural.
La presión institucional da resultados
Tras múltiples reclamaciones presentadas durante 2025 ante Renfe y ADIF, y ante la persistencia del problema, CERMI-CV decidió elevar la queja a la Oficina de Atención a la Discapacidad. Este paso ha resultado clave para lograr una respuesta oficial.
En su resolución, la OADIS confirma que ADIF reconoce la existencia de una separación excesiva entre tren y andén y admite que esta situación afecta directamente a la accesibilidad de las personas con discapacidad. Este reconocimiento institucional supone un avance significativo, ya que valida una reivindicación sostenida durante meses por las entidades sociales.
Solución técnica inmediata
Como respuesta, ADIF ha anunciado la implementación de una medida correctora concreta: la colocación de una pieza de aproximadamente 8 centímetros en el borde del andén, a lo largo de al menos 200 metros.
Esta actuación tiene como objetivo reducir el espacio entre el tren y el andén, facilitando así el acceso seguro de las personas con movilidad reducida.
Aunque la medida ha sido valorada positivamente, desde CERMI-CV se insiste en que lo fundamental será comprobar su efectividad real.
No basta con ejecutar la obra; es imprescindible que el resultado permita subir y bajar del tren con plena seguridad, autonomía y dignidad.
Seguimiento y retos pendientes
A pesar de que la OADIS ha dado por cerrado formalmente el expediente, al no contar con competencias sancionadoras, ha anunciado que realizará un seguimiento durante un año.
Este control será clave para verificar que las actuaciones anunciadas se llevan a cabo correctamente y cumplen su función.
Además, CERMI-CV ha subrayado la necesidad de una coordinación efectiva entre ADIF y Renfe, ya que la accesibilidad no depende únicamente de la infraestructura, sino también del material rodante, la asistencia al usuario y la información disponible.
Garantizar una cadena de viaje accesible en su totalidad sigue siendo un reto pendiente.
En palabras de su presidente, Luis Vañó, este caso demuestra que la defensa organizada de los derechos de las personas con discapacidad puede generar cambios reales. Sin embargo, también advierte de que este logro debe servir como punto de partida para una revisión más amplia de toda la red de Cercanías en Valencia.
Lo ocurrido en Valéncia-Cabanyal no es un caso aislado, sino un ejemplo de cómo pequeñas deficiencias pueden convertirse en grandes obstáculos.
La accesibilidad universal no es una opción, sino un derecho fundamental que debe garantizarse sin excepciones.
















