Los premios honoríficos de los actores y actrices valencianos celebran la audacia cinematográfica de la periferia estética y el legado fundacional del doblaje en los Premios Taules y Narcís 2026, galardonados Eduardo Casanova y Xus Romero
La Asociación de Actores y Actrices Profesionales Valencianos (AAPV) ha desvelado los nombres de sus máximos galardones honoríficos de este año, configurando un binomio que entrelaza la vanguardia estética más radical con la memoria histórica de nuestra palabra hablada. El Premio Taules viajará a las manos del cineasta y creador madrileño Eduardo Casanova, mientras que el Premio Narcís —la máxima distinción del colectivo a sus propios miembros— rendirá tributo a Xus Romero, voz e historia imprescindible del patrimonio sonoro valenciano.
El anuncio complementa el mapa de nominaciones en las disciplinas de teatro, audiovisual y doblaje desvelado hace unos días. Con estos galardones honoríficos, la AAPV no solo premia trayectorias individuales, sino que delimita un posicionamiento político y artístico claro: la reivindicación de la diferencia como trinchera creativa y el valor ético del oficio actoral frente a las lógicas industriales.
Eduardo Casanova: El derecho a la belleza de lo incómodo
El Premio Taules, destinado históricamente a reconocer la relevancia social y cultural de figuras e instituciones ajenas a la Comunitat Valenciana, ha recaído en Eduardo Casanova por una razón que la propia asociación define de manera precisa: encarnar al creador que transmuta la vulnerabilidad en una herramienta de transformación colectiva.
Mucho ha llovido desde que un jovencísimo Casanova irrumpiera en los hogares españoles bajo la piel del popular Fidel en la serie Aída. Lejos de acomodarse en las mieles de la industria convencional, el cineasta ha edificado una de las miradas autorales más indómitas, personales y reconocibles del cine europeo contemporáneo. A través de largometrajes como Pieles y La Piedad, ha diseñado un universo de pasteles saturados, simetrías perturbadoras y cuerpos disidentes. Su cámara es un refugio para las identidades tradicionalmente confinadas al margen o a la invisibilidad.
«Casanova ha convertido la diferencia en lenguaje artístico, defendiendo sensibilidades alejadas de los cánones normativos desde una estética radicalmente coherente.» — Dictamen del Jurado de la AAPV
Su cine habla, sin pedir disculpas ni permisos, del miedo al rechazo, las secuelas del acoso, la crueldad del canon y el derecho irrenunciable a existir en la diversidad. Pero el reconocimiento de la AAPV también se detiene en su dimensión humana y cívica: su valentía pública al utilizar su propia voz y su arte para derribar el estigma que rodea al VIH, construyendo puentes de empatía allí donde el prejuicio solía levantar muros.
Xus Romero: La arquitectura invisible de nuestra memoria sonora
En la otra orilla del galardón se alza el Premio Narcís, el reconocimiento supremo que la profesión otorga a toda una vida dedicada a dignificar la cultura valenciana. Este año, el aplauso unánime es para la actriz Xus Romero, una firma sonora grabada a fuego en el imaginario colectivo de varias generaciones.
La trayectoria de Romero es, en sí misma, la historia del doblaje en valenciano. Su andadura comenzó en los albores de la descentralización televisiva, mucho antes del nacimiento de Canal 9, cuando los estudios territoriales de TVE en TV2 apostaron por la lengua propia. Romero asumió el rol protagonista en L’aldea de l’auró dando voz a Patty, la icónica conejita que inauguró las emisiones de animación en valenciano. Aquellas jornadas en los míticos Estudios Tabalet, junto a figuras capitales como Lluís Miquel Campos, sentaron las bases metodológicas y artísticas de una disciplina naciente.
Con la posterior eclosión de la televisión autonómica, Xus Romero se erigió en una referencia absoluta. Prestó su alma y su voz a personajes imborrables: fue la inconfundible voz de Krillin en La Bola de Drac, la irreverente Mafalda, la entrañable Heidi o la siempre carismática Olivia en Popeye. Asimismo, habitó las interpretaciones de grandes estrellas de Hollywood en sus versiones valencianas y formó parte del núcleo creativo de Cuttlas Microfilms, la celebrada adaptación de las viñetas del genial e inolvidable Calpurnio. Aquella fue una experiencia extraordinaria en la que el propio Calpurnio, fascinado por el talento de Romero, Edu Borja, Rafa Contreras y compañía, dibujaba al compás de sus trazos minimalistas a partir de las voces previamente grabadas por los actores.
La escena, la huelga y la dignidad laboral
Reducir el legado de Xus Romero al micrófono sería un error de perspectiva. Su presencia en las tablas del Centro Dramático Valenciano, donde encarnó a una recordada Doña Inés, demuestra la solidez de una actriz total. Sin embargo, su mayor aportación estriba quizás en su inquebrantable compromiso sindical y profesional.
Romero fue pieza clave en las históricas movilizaciones y la huelga de actores de 1992, y ha militado en la AAPV desde sus estructuras fundacionales. Su lucha incansable contra la precarización, el combate frente a la figura tramposa del falso autónomo y la búsqueda de plenos derechos laborales para los profesionales de la voz definen el perfil de una artista que entiende que la cultura es indisoluble de la dignidad de quienes la construyen.
Cita en el Teatro Principal
El ecosistema cultural valenciano se vestirá de gala el próximo 16 de junio en el Teatro Principal de Valencia. La ceremonia reunirá a más de 500 profesionales, creadores y autoridades institucionales para celebrar la entrega de los Premios AAPV 2026, una cita que promete ser un encendido elogio a la memoria viva, la disidencia creativa y el futuro de nuestras artes escénicas.
















