Esta cuestión, que a nadie se le escapa, la excesiva y peligrosa dependencia de España y de la Comunidad Valenciana, respecto al tráfico de toda la producción de la fachada mediterránea a través del Corredor Mediterráneo, se ha puesto de manifiesto con la huelga de docentes catalanes que han cortado en la provincia de Tarragona la AP 7, la N-240 y la N-340 (Noticias Ciudadanas https://noticiasciudadanas.com/los-docentes-catalanes-cortan-la-ap-7/ )
No cabe la menor duda que la libertad de tráfico y por tanto de toma de decisiones de la Comunidad Valenciana y, claro está, de España y Europa, están condicionadas por encima de cualquier otra alternativa por la preponderancia del Corredor Mediterráneo y su utilización como herramienta coercitiva y de poder.
Uno de los más grandes “Hubs” logísticos de España y la puerta del Mediterráneo hacia Europa ha sido durante siglos, y es, la Comunidad Valenciana. Madrid y ¿Valencia? parecen estar encandilados y cómodos centrándose en el Corredor Mediterráneo, admitiendo ¿a cambio de qué? El hábil argumentario a conveniencia de la imprescindible (innecesariamente) Cataluña.
Es inadmisible que en general, pueda utilizarse continuamente a la Comunidad Valenciana como moneda de cambio en contra de sus derechos más básicos, reconocidos y protegidos por nuestra Constitución, y en particular respecto a una de las cuatro libertades económicas fundamentales, la libre circulación de personas y mercancías, cercenada con enorme facilidad y seguramente que sin consecuencias para quienes la impiden. La Constitución, los Estatutos de autonomía, los tratados de la UE (DOUE nº 115, de 9 de mayo de 2008) no dejan de ser bonitos textos, y si no se aplican no podemos decir que sean leyes o normas. Por otro lado ¿Existe contrapeso valenciano? No parce cuando hay un desconocimiento demasiado trasversal sobre el “Estado de las Autonomías” que pactamos en la Constitución del 78.
Algeciras, Málaga, Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón, Marsella, Lyon, Milán, norte de Italia, Europa Central y Oriental, no pueden estar pendientes y, lo que es peor, dependiendo de los intereses de cualquiera (incluso por muy justas que pudieran ser sur reivindicaciones) máxime cuando estamos hablando de una infraestructura prioritaria para la Unión Europea dentro de la red TEN-T (Red Transeuropea de Transporte).
Esta situación, debe de ser corregida, no con la improbable aplicación de la ley, sino con la apuesta decidida política y presupuestaria para hacer igual de eficiente que el Corredor Mediterráneo, el Corredor Valencia, Teruel, Zaragoza, incluido Bilbao. Y desde luego siguiendo el Puerto de Valencia potenciando sus conexiones con Italia, sur de Francia y Mediterráneo Occidental.
La ceguedad de Madrid y su juego a corto plazo, visto desde aquí, desde la periferia, es desesperante, no se dan realmente cuenta con quien se la están jugando y con quien deben pactar para salvarse. Su aislamiento y dependencia a la larga lo tienen asegurado por el Norte y Noreste. Parece que el interior venga aquí al “Levante” sólo a relajarse. El sol y comida mediterráneos les deslumbran hasta tal punto que les impiden ver donde se están metiendo desde hace demasiado tiempo. Castilla, Aragón no tanto, hace tiempo que perdieron el “oremus”. Jaime I y los Reyes Católicos deben de estar destornillándose de risa en sus tumbas viendo la Corte de Madrid actual. ¡Es que ni con nuestro generoso “para ofrendar nuevas glorias a España”! se dan cuenta del mensaje. Pero es que ¿hay objetivos, estrategia propia, desde y para la Comunidad Valenciana en una España estructurada por poderes autonómicos? ¿Cuál es la realidad? La realidad nos muestra que hay autonomías que se lo han tomado muy, pero que muy enserio desde hace muchas décadas, tan enserio que han conseguido ser unos privilegiados en su representación parlamentaria y derechos estatutarios, y por tanto forman “La Casta” en su relación con el gobierno de España. No les duele invertir en su argumentario nacionalista sin límites territoriales, aunque sin razones históricas. Nada les es suficiente, máxime cuando la inversión para implantar su estrategia les está dando frutos y les está siendo rentable, ante la dependencia o también coincidencia de intereses, con los débiles, muy débiles, gobiernos nacionales y resto de gobiernos autonómicos. Las “otras” autonomías, las que votan a partidos estatales y no nacionalistas o separatistas, o siguen la estela formal, no real de “las castas superiores” (burda e inútil pretensión) o permiten, en el mejor de los casos como pésimos Vaishias que van a lo suyo, sin su consentimiento, ni percepción de contraprestación alguna, que todo su patrimonio y futuro ¿a cambio de qué? Cómodamente se lo repartan los Brahmines y Chatrías. Luego están los Shudrás, y ya fuera de las castas los Intocables o Dálits: Ceuta y Melilla















