Conseguir una cita para pasar la ITV se ha convertido en una auténtica carrera contrarreloj para miles de transportistas valencianos. La saturación del servicio y las largas listas de espera han empujado a buena parte del sector a buscar una solución lejos de la Comunitat Valenciana.
Según la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET), más de 8.000 empresas de la provincia de Valencia, cerca del 80% del total, ya están llevando sus camiones a otras comunidades autónomas para superar la inspección técnica y evitar que sus vehículos permanezcan inmovilizados durante semanas.
Dos meses de espera y miles de camiones parados
El principal problema es la falta de capacidad de las estaciones de ITV para atender la demanda.
Las empresas denuncian que la espera media para conseguir una cita ronda los dos meses, un retraso que obliga a mantener numerosos vehículos fuera de servicio.
Actualmente, más de 19.000 vehículos pesados permanecen pendientes de inspección, una situación que afecta directamente a la actividad logística y al cumplimiento de los contratos de transporte.
Desde FVET calculan que cada camión inmovilizado supone unas pérdidas cercanas a los 600 euros diarios.
Castilla-La Mancha y Murcia, los destinos preferidos
Ante la imposibilidad de obtener una cita en un plazo razonable, las empresas buscan alternativas fuera de la Comunitat Valenciana.
La mayoría opta por estaciones de Castilla-La Mancha, especialmente en la provincia de Cuenca, aunque también son habituales los desplazamientos a Murcia, Aragón o incluso Navarra e Irún, aprovechando las rutas habituales del transporte internacional.
Además de mantener la actividad, las empresas consideran que el servicio resulta más ágil y flexible que el disponible actualmente en la Comunitat.
El sector suspende el modelo actual
Una encuesta elaborada por la patronal revela que el 87,5% de las empresas de transporte valora negativamente el funcionamiento de las ITV valencianas tras la reversión del servicio a la gestión pública en 2023.
Las principales críticas se centran en:
- La dificultad para conseguir cita previa.
- La escasez de líneas específicas para vehículos pesados.
- La falta de personal y de estaciones suficientes.
- Un sistema poco compatible con la actividad del transporte profesional.
«Nos están tomando el pelo»
El presidente de FVET, Carlos Prades, considera que el problema ya no es puntual, sino estructural.
A su juicio, el modelo implantado ha empeorado el servicio y reclama abrir el debate sobre una reforma que permita aumentar la oferta de estaciones y facilitar la entrada de nuevos operadores, siguiendo ejemplos como los de Murcia o Madrid.
Desde la federación insisten en que lo importante no es quién gestione las ITV, sino que el servicio funcione y responda a las necesidades reales de empresas y ciudadanos.
También pierde la Comunitat Valenciana
La fuga de inspecciones no solo perjudica a las empresas.
Cada ITV realizada fuera supone que las tasas correspondientes se abonen en otra comunidad autónoma, lo que implica una pérdida de ingresos para la Generalitat mientras miles de transportistas siguen cruzando la frontera autonómica para poder mantener sus camiones en circulación.
















