Numerosos municipios españoles han vuelto a rendir homenaje este 13 de julio a Miguel Ángel Blanco, el concejal del Partido Popular en Ermua asesinado por la banda terrorista ETA en 1997 tras permanecer secuestrado durante 48 horas. En la Comunitat Valenciana, Alicante y Torrent han registrado su figura con actos institucionales y mensajes en defensa de la memoria de las víctimas del terrorismo.
Alicante recuerda el espíritu de Ermua
El Ayuntamiento de Alicante celebró un acto de homenaje junto al monumento dedicado al concejal vasco situado junto a la Gran Vía de la ciudad.
El acto contó con la presencia del alcalde, Luis Barcala, miembros de la corporación municipal, representantes vecinales y familiares de Miguel Ángel Blanco, entre ellos su tío, Delfín Garrido, además de integrantes de la asociación de comerciantes del Pla-Carolines.
Durante el homenaje, Barcala recordó la enorme movilización ciudadana que siguió al secuestro y asesinato del joven concejal y destacó que aquel movimiento social marcó un antes y un después en la lucha democrática contra el terrorismo.
«La gente no olvida lo que pasó»
El alcalde alicantino subrayó que millones de españoles salieron a las calles durante aquellos días de julio de 1997 para exigir la liberación del concejal de Ermua y mostrar su rechazo a la violencia terrorista.
Aquellas movilizaciones dieron origen al denominado «espíritu de Ermua», convertido desde entonces en uno de los símbolos de la unidad social frente al terrorismo de ETA.
Torrent también se suma al recuerdo
El municipio de Torrent también celebró un acto de recuerdo en memoria de Miguel Ángel Blanco.
La alcaldesa, Amparo Folgado, destacó la importancia de mantener viva la memoria de quienes sufrieron el terrorismo y de trasladar a las nuevas generaciones lo ocurrido durante las décadas en las que ETA condicionó la vida política y social española.
Un asesinato que cambió la historia reciente de España
Miguel Ángel Blanco fue secuestrado por ETA el 10 de julio de 1997. La organización terrorista exigió el acercamiento de los presos etarras al País Vasco y dio un ultimátum de 48 al Gobierno para cumplir sus exigencias.
Tras expirar el plazo, el concejal fue encontrado gravemente herido en las afueras de Lasarte, en Guipúzcoa, después de recibir dos disparos en la cabeza. Falleció al día siguiente, el 13 de julio, a los 29 años de edad.
Su asesinato provocó una reacción social sin precedentes y movilizaciones multitudinarias en toda España contra el terrorismo.
El legado del «espíritu de Ermua»
Veintinueve años después, los homenajes continúan recordando no solo la figura de Miguel Ángel Blanco, sino también el movimiento cívico que surgió tras su asesinato y que supuso uno de los momentos de mayor unidad social de la historia reciente de España frente a la violencia terrorista.
La memoria de las víctimas de ETA sigue siendo objeto de actos institucionales y homenajes en numerosos municipios españoles cada mes de julio, coincidiendo con el aniversario de uno de los crímenes que más impactaron a la sociedad española.















