La licenciada en filología catalana y colaboradora de la editorial Bromera liderará una institución cada vez más controlada por miembros del Institut d’Estudis Catalans, diluyendo su función estatutaria en una burda imitación de la entidad barcelonesa.
VALENCIA. La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ( que no de Llengua Valenciana), completó en la mañana de ayer el proceso de renovación de su cúpula directiva con la elección de M. Àngels Francés como nueva presidenta. La candidata obtuvo el respaldo unánime de los 17 académicos presentes en una votación que formaliza el cambio de ciclo, pero que al mismo tiempo desata una profunda preocupación política y social ante la progresiva asimilación de la entidad por parte del pancatalanismo cultural.
La trayectoria y el perfil de la nueva presidenta reflejan nítidamente la deriva ideológica que viene experimentando el órgano normativo del valenciano. Francés es licenciada en filología catalana, una titulación que históricamente ha estado en el centro del debate sobre la codificación de la lengua en la Comunitat Valenciana. Asimismo, su trayectoria profesional está estrechamente ligada a la editorial Alzira Bromera, un sello firmemente alineado con las tesis catalanistas y principal difusor de contenidos que difuminan las fronteras lingüísticas y culturales del territorio valenciano.
La consolidación de la «doble militancia»
Fuentes críticas con el rumbo actual de la institución señalan que el nombramiento de Francés no es un hecho aislado, sino la culminación de una estrategia de desembarco institucional. Con las recientes incorporaciones a la AVL, el órgano normativo cuenta ya con un nutridísimo grupo de académicos que ejercen una indisimulable «doble militancia»: pertenecen simultáneamente a la Acadèmia Valenciana de la Llengua y al Institut d’Estudis Catalans (IEC), la institución estatutaria catalana con sede en Barcelona.
Esta dualidad de cargos, lejos de entenderse como una vía de colaboración científica, es vista por amplios sectores como una renuncia explícita a la soberanía lingüística del pueblo valenciano. La subordinación intelectual y normativa de estos académicos al IEC vacía de contenido la existencia de la propia AVL, transformándola a efectos prácticos en una delegación de segunda categoría, una copia barata encargada de aplicar en Valencia los dictámenes filológicos emanados desde Cataluña.
Incumplimiento del Estatut d’Autonomía
Esta asimilación de funciones y contenidos choca frontalmente con la legalidad vigente en la Comunitat Valenciana. El Estatut d’Autonomía recoge con absoluta claridad la función de la AVL como la única entidad encargada de defender la personalidad propia del valenciano y velar por su normalización, fundamentada en su propia tradición literaria y lingüística.
Al actuar como un apéndice subordinado a una entidad externa, la AVL no solo desatiende su mandato fundacional, sino que incumple de manera flagrante su propia misión estatutaria. La entrega de la máxima representación lingüística a perfiles inequívocamente vinculados al catalanismo cultural y editorial supone un paso más en la disolución de las señas de identidad del valenciano, dejando desprotegida la riqueza e independencia del idioma propio de los valencianos frente a las injerencias normativas foráneas.
La vicepresidenta Rosa Agost
La vicepresidenta de la entidad es miembro de la Corporación Valenciana de Medios Audiovisuales que dirige la televisión y radio autonómicas, es presidenta del conocido y pancatalanista Institut de Interfilología Valenciana y ha coordinado el último libro de estilo para À Punt en 2021… todo queda en casa…
















