La Fira de Xàtiva como trastienda ferial: el desprecio sistemático a un monumento nacional
Xàtiva vuelve a asfixiar su historia. Año tras año, la celebración de la tradicional Fira de Xàtiva se convierte en el escenario de un atentado consentido contra uno de sus mayores tesoros: las Murallas medievales, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento. Bajo el pretexto del ocio y el beneficio económico temporal, el Ayuntamiento de Xàtiva despoja de dignidad a sus lienzos históricos, transformándolos en la pared trasera de un recinto ferial sin control.
Cableados grapados a la piedra medieval, módulos sanitarios químicos adosados a los paramentos históricos y barras de bar apoyadas de forma directa sobre la rasante del monumento evidencian una degradación continuada que se repite de manera sistemática, al menos, desde el año 2019 hasta la actualidad.
Este comportamiento no es un hecho aislado ni un simple descuido organizativo. Es el síntoma de una patología institucional mucho más profunda: Xàtiva es hoy una ciudad con un alarmante desprecio por su patrimonio cultural, acumulando una vergonzosa docena de bienes incluidos en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra por su estado de abandono y riesgo de desaparición.
Mientras otras poblaciones protegen su legado como motor de desarrollo sostenible y orgullo identitario, el consistorio setabense utiliza sus monumentos históricos más insignes como meras infraestructuras de soporte para eventos efímeros, vulnerando con total impunidad la legislación sectorial de patrimonio cultural.
Una radiografía de la agresión: hechos, no opiniones
La inspección visual directa y las reiteradas denuncias de los colectivos de defensa del patrimonio no dejan lugar a dudas. La tipología de las agresiones materiales sufridas por las Murallas de Xàtiva durante el período ferial configura una lista de infracciones administrativas —e incluso presuntos ilícitos penales— que se ejecutan a la vista de toda la ciudadanía y de las propias autoridades locales:
Adosamiento de módulos sanitarios portátiles: La instalación de casetas y contenedores de baños químicos pegados directamente a la fábrica de piedra del BIC, o a escasos centímetros de ella, representa una temeridad técnica. Este hecho genera un riesgo gravísimo de infiltraciones de vertidos químicos, eflorescencias salinas y degradación por humedades en la base del paramento histórico. Además de los malos olores obvios, esta práctica anula por completo la perspectiva arquitectónica del monumento.
Instalación de casetas de hostelería y barras de bar: Montajes comerciales efímeros y terrazas de restauración se adhieren sin ningún tipo de pudor a los lienzos medievales. Elementos como sombrillas, barras, tarimas y carpas se apoyan directamente sobre la rasante de la muralla, convirtiendo un espacio monumental de máxima protección en una zona de explotación hostelera masiva.
Tendidos y cableados eléctricos provisionales: El despliegue de mangueras eléctricas de gran potencia y tiradas de iluminación festiva se realiza tensando, grapando o colgando los cables directamente desde la piedra histórica. Esta práctica no solo genera una contaminación visual severa, sino que expone al monumento a un peligro latente de cortocircuito, choque eléctrico y riesgo de incendio.
Apilamiento de mobiliario y contenedores de basura: El pie de la muralla se degrada hasta convertirse en una zona de almacén no autorizada. Es habitual observar el amontonamiento de sillas, mesas de aluminio, barriles de cerveza, vallas de obra y contenedores de residuos. Para colmo, se instalan lonas de ocultación, rafias y cañizos anclados o apoyados en el propio monumento para tapar la suciedad que la propia feria genera.
Anulación total del entorno de protección visual: La legislación prohíbe de forma tajante la ocupación de la franja perimetral de seguridad y contemplación que debe rodear a todo BIC. En Xàtiva, esta zona desaparece por completo durante las fiestas, trocando un monumento de importancia nacional en un simple pasillo logístico de recojo ferial.
La Lista Roja: el preocupante palmarés del abandono en Xàtiva
Para comprender la gravedad de lo que ocurre con las murallas, es necesario ampliar el foco. El trato que recibe este monumento durante la Fira es el reflejo de una política municipal desidiosa con su historia. Xàtiva posee un conjunto histórico-artístico de un valor incalculable, pero su gestión patrimonial es catastrófica. La inclusión de una docena de bienes setabenses en la Lista Roja del Patrimonio es la prueba irrefutable de que el Ayuntamiento vive de espaldas a su obligación legal y moral de conservación.
Bienes como el refectorio y claustro de Sant Domènec, la Casa de los Quadrado, el Molino Sarrampedra o la antigua estación del ferrocarril Xàtiva-Alcoy, entre otros muchos, de la capital de La Costera sufren un proceso de ruina progresiva ante la inacción de las autoridades. Cuando una ciudad normaliza que doce de sus elementos patrimoniales más importantes se encuentren en peligro crítico de desaparición, resulta trágicamente coherente que no vea inconveniente alguno en clavar cables eléctricos o colocar retretes públicos contra los muros medievales que un día la defendieron.
La Fira de Xàtiva es un evento de origen medieval con siglos de historia, lo cual hace doblemente sangrante la paradoja: se destruye el patrimonio físico e histórico real de la ciudad para celebrar una fiesta cuyo valor radica, teóricamente, en la tradición e historia locales.
El marco jurídico vulnerado: una flagrante ilegalidad
Desde la perspectiva puramente legal, la actuación reiterada del Ayuntamiento de Xàtiva prescinde de los cauces normativos más elementales del derecho administrativo y del patrimonio cultural. La ley no distingue entre contaminación permanente o efímera; la perturbación de un Bien de Interés Cultural es radicalmente ilegal tanto si se prolonga en el tiempo como si se repite de forma cíclica durante los días que dura un festejo.
En primer lugar, el artículo 35.1 de la Ley 4/1998, del Patrimonio Cultural Valenciano (LPCV), determina de forma tajante que cualquier intervención, obra, instalación, cambio de uso o actividad que se pretenda realizar en un BIC o en su entorno de protección requiere la autorización previa, expresa y favorable de la Conselleria competente en materia de cultura.
El Ayuntamiento de Xàtiva carece por completo de competencias para autorizar unilateralmente, mediante licencias de ocupación de vía pública o decretos de alcaldía, la colocación de estructuras feriales adosadas a un monumento nacional. Cualquier acto o permiso municipal expedido omitiendo este trámite autonómico es nulo de pleno derecho ex artículo 47.1.e) de la Ley 39/2015, por haberse dictado prescindiendo totalmente del procedimiento legal establecido.
JERARQUÍA NORMATIVA APLICABLE
┌─────────────────────────────────────────────────────────┐
│ LEY DE PATRIMONIO CULTURAL VALENCIANO (LPCV) │
│ (Prevalece sobre cualquier ordenanza municipal) │
└────────────────────────────┬────────────────────────────┘
│
Exige autorización previa y expresa
▼
┌─────────────────────────────────────────────────────────┐
│ AYUNTAMIENTO DE XÀTIVA: Licencias de ocupación ferial │
│ (Nulas de pleno derecho si carecen del permiso anterior)│
└─────────────────────────────────────────────────────────┘
Por otro lado, el artículo 38 de la misma LPCV prohíbe de manera categórica la contaminación visual y ambiental en los monumentos y en sus entornos de protección, señalando expresamente la ilegalidad de colocar cables, conducciones aparentes y elementos similares. A nivel estatal, el artículo 19.1 de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español (LPHE) es igualmente drástico al prohibir cualquier instalación aparente sobre las fachadas de los monumentos declarados BIC. El consistorio setabense pisotea ambos textos legales cada mes de agosto.
La Fira de Xàtiva en 2025
La Fira de Xàtiva en 2025
De la dejación administrativa al Ámbito Penal
La persistencia intencionada y continuada por parte de los responsables locales en permitir estas agresiones feriales, a pesar de las recurrentes advertencias de los técnicos y de la palmaria evidencia del menoscabo patrimonial, trasciende ya el mero ámbito de la infracción administrativa. Entra de lleno en el escenario de las responsabilidades personales.
Por un lado, la exposición consciente del BIC a riesgos ciertos de deterioro o degradación física —como los vertidos químicos de los sanitarios o el peligro de cortocircuito por cables tensados sobre la piedra— podría constituir un Delito contra el Patrimonio Histórico, tipificado en el artículo 323 del Código Penal. Por otro lado, la concesión sistemática de autorizaciones municipales, licencias de actividad o meras tolerancias verbales para la ocupación del entorno del monumento, a sabiendas de que se está obviando la fiscalización y el permiso preceptivo de la Conselleria de Cultura, dibuja con claridad los elementos de un presunto delito de Prevaricación Administrativa por omisión o comisión, contemplado en el artículo 404 del Código Penal.
La inactividad de las administraciones públicas ante estas denuncias no puede operar jamás como un mecanismo de legalización por la vía de los hechos consumados. La protección del patrimonio histórico es un mandato constitucional de obligado cumplimiento (artículo 46 de la Constitución Española) que exige de la Conselleria de Cultura una actuación represiva, reparadora y sancionadora inmediata, sin que quepa ampararse en la falta de medios o en el archivo silencioso de los expedientes.
La Fira de Xàtiva en 2019
La Fira de Xàtiva en 2022
Una llamada urgente al restablecimiento de la legalidad
Xàtiva no puede seguir permitiéndose el lujo de ser noticia por el maltrato a su historia. La riqueza de una ciudad no se mide por el número de puestos de venta ambulante que logra encajar a presión contra sus muros medievales una semana al año, sino por su capacidad para custodiar con orgullo el legado de las generaciones pasadas.
La asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio ya ha movido ficha mediante la interposición de una denuncia administrativa formal y requerimiento expreso de actuación ante la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana. En dicho escrito, haciendo uso del derecho a la Acción Pública recogido en la ley, se exige la apertura inmediata de un expediente de inspección técnica, la adopción de medidas cautelarísimas que prohíban cualquier montaje ferial a distancias de riesgo del monumento, y la apertura del correspondiente expediente sancionador contra el Ayuntamiento de Xàtiva.
La Fira de Xàtiva en 2023
La ciudadanía setabense y los amantes del patrimonio cultural deben exigir un cambio radical en la gestión de su municipio. El consistorio de Xàtiva debe retirar sus garras comerciales de las Murallas, diseñar un plan de ordenación ferial alternativo que respete de manera escrupulosa los entornos monumentales y, de una vez por todas, trabajar para sacar a su valioso patrimonio arquitectónico de la humillante Lista Roja en la que permanece atrapado. La Fira de Xàtiva debe seguir siendo un referente festivo, pero jamás a costa de arruinar el patrimonio que la vio nacer.