El presidente del Gobierno defiende en el Congreso la respuesta ante la crisis migratoria y cifra en más del 90% los migrantes que ya han regresado a Marruecos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este jueves en el Congreso de los Diputados para explicar la actuación del Ejecutivo durante la crisis migratoria de Ceuta, marcada por la entrada de alrededor de 70.000 personas a través de la frontera con Marruecos entre los días 30 y 31 de julio. La sesión llega además condicionada por el informe policial que describe la entrada como «planificada» y sitúa detrás de lo ocurrido a personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes.
Sánchez ha iniciado su intervención con un mensaje especialmente contundente sobre la soberanía española de las dos ciudades autónomas.
«Ceuta y Melilla son españolas desde hace siglos y lo son por acuerdo diplomático. Les aseguro que por parte del Gobierno de España continuará así hasta el final de los tiempos».
El presidente ha recurrido al Tratado de Wad-Ras de 1860 para defender la posición española y asegurar que la soberanía sobre Ceuta y Melilla no está en cuestión.
Sánchez cifra en 70.000 las entradas en Ceuta
Uno de los principales datos ofrecidos durante la comparecencia ha sido la dimensión de la entrada migratoria.
Según Sánchez, alrededor de 70.000 personas cruzaron irregularmente la frontera de Ceuta entre el 30 y el 31 de julio. El presidente ha defendido que las fuerzas de seguridad actuaron de la manera «más correcta y valiente» ante una situación extraordinaria.
La estrategia del Gobierno, ha explicado, tuvo dos prioridades: reforzar inmediatamente la frontera y proceder posteriormente al retorno de quienes no tenían derecho a permanecer en España.
Según las cifras aportadas por el propio presidente, 50.000 personas fueron retornadas en menos de 24 horas y, transcurridas 72 horas, la cifra ascendía a aproximadamente 63.000 retornos.

Eso supone, según Sánchez, que más del 90% de quienes atravesaron irregularmente la frontera ya han regresado a Marruecos. El presidente ha calificado la actuación como «uno de los procesos de retorno más rápidos jamás realizados en la historia de Europa».
Reconoce los «momentos difíciles» que atraviesa Ceuta

Sánchez también ha dirigido parte de su intervención a los vecinos de Ceuta y ha reconocido los «momentos difíciles» que atraviesa la ciudad.
El jefe del Ejecutivo ha recordado además a los 141 migrantes fallecidos en el mar y ha agradecido públicamente el trabajo de los miles de funcionarios y empleados públicos desplegados en Ceuta durante la crisis. Sus palabras provocaron el primer aplauso de la bancada socialista durante la comparecencia.
Sánchez defiende que los retornos deben respetar la ley
El presidente también ha respondido a las críticas por el tiempo necesario para devolver a los migrantes que todavía permanecen en Ceuta.
Sánchez ha explicado que antes de realizar una expulsión es necesario identificar a la persona, determinar su procedencia y comprobar si procede de un país en guerra o de un territorio en el que su vida pueda correr peligro.
En el caso de los menores, ha añadido, debe comprobarse además que disponen de un entorno seguro al que regresar.
El presidente ha defendido que estas garantías legales no representan una debilidad del Estado.
«Una democracia no es más fuerte por saltarse la ley para resolver un problema; lo es cuando resuelve un problema sin saltarse la ley y cumpliéndola fielmente».
Sánchez ha insistido así en que las devoluciones pendientes requieren más tiempo del deseado precisamente por las garantías legales que deben respetarse.
El informe policial sobre Marruecos marca la comparecencia
La intervención del presidente se produce después de conocerse un informe policial remitido a la jueza de la Audiencia Nacional que investiga los hechos.
Según la información recogida en el documento aportado, el informe describe una entrada «planificada» y dirigida con el objetivo de colapsar la frontera, y apunta a personas vinculadas con las fuerzas de seguridad marroquíes.
Esta cuestión se ha convertido en uno de los principales frentes políticos para el Gobierno. No solo PP y Vox están reclamando explicaciones sobre la actuación de Marruecos, sino que también aliados parlamentarios del Ejecutivo exigen a Sánchez una posición más contundente respecto al país vecino.
La comparecencia continúa así bajo la presión de esclarecer hasta qué punto existió una actuación organizada desde territorio marroquí mientras el Gobierno defiende la respuesta desplegada en Ceuta y reafirma públicamente que la soberanía española sobre Ceuta y Melilla no está en discusión.
















