El paisaje de Campanar empieza a cambiar. El Ayuntamiento de Valencia ha iniciado el derribo del edificio abandonado situado entre las calles Pare Doménech y Pare Diego Mirón, una construcción que durante cerca de cuarenta años se convirtió en símbolo de degradación urbana en uno de los principales accesos a la ciudad.
Conocido popularmente como “Chernóbil” por su avanzado estado de deterioro, el inmueble inicia ahora su desaparición para dar paso a una profunda transformación urbanística que modificará por completo esta zona de Campanar.







El final de una imagen que marcó a varias generaciones
Muchos vecinos crecieron viendo este edificio inacabado y degradado dominando una de las entradas más transitadas de Valencia.
El bloque permaneció durante décadas como una de las grandes asignaturas pendientes del urbanismo valenciano, acumulando problemas de ocupación irregular, suciedad y deterioro progresivo.
Ahora, el derribo supone el primer paso visible de un proyecto que pretende recuperar completamente este espacio urbano.
Un derribo rodeado de medidas de seguridad
La demolición no ha sido sencilla.
Antes de iniciar los trabajos fue necesario retirar elementos con amianto mediante empresas especializadas, realizar controles ambientales y adoptar medidas específicas por la proximidad de un centro educativo. También se trasladó una colonia felina detectada en la zona para garantizar la protección de los animales.
Además, se establecieron controles de polvo, ruido, vibraciones y tráfico para minimizar el impacto de las obras sobre el entorno.
El dato que refleja el estado del edificio
Uno de los aspectos más llamativos descubiertos durante los trabajos previos fue la enorme cantidad de residuos acumulados en el interior.
Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, se retiraron alrededor de 200 toneladas de basura antes de comenzar la demolición, una cifra que refleja el grado de abandono que había alcanzado el inmueble tras años sin actividad.
Cómo será el nuevo Campanar
El proyecto urbanístico transformará una superficie superior a los 12.000 metros cuadrados en una nueva área residencial y de servicios.
La actuación contempla la construcción de 133 viviendas, de las cuales alrededor de una veintena serán de protección pública. También se crearán nuevas zonas verdes, espacios dotacionales públicos, una vía de servicio, carril bici, iluminación LED y sistemas urbanos de drenaje sostenible.
Además, se reservará espacio para una posible ampliación del colegio existente en el entorno.
Una de las grandes transformaciones urbanas de Valencia
La operación forma parte de la estrategia municipal para recuperar espacios degradados y aumentar la oferta residencial en zonas ya consolidadas de la ciudad.
Tras décadas de abandono, el enclave que muchos vecinos identificaban como una de las grandes manchas urbanas de Valencia inicia una nueva etapa.
Las máquinas ya han comenzado a borrar una imagen que parecía permanente. En su lugar, Campanar se prepara para ganar viviendas, zonas verdes y nuevos espacios de convivencia, poniendo fin a una espera que se ha prolongado durante casi cuarenta años.



