El fallo técnico en el puesto de mando que coordina los servicios de Valencia, Alicante y Murcia afectó a cinco trenes de AVE y Avlo, acumulando demoras de hasta 20 minutos apenas cuatro días después del descarrilamiento de Urda.
VALENCIA. — La red de alta velocidad ferroviaria que conecta el centro de la Península con el Levante español volvió a registrar problemas operativos este lunes. Un fallo informático en el Centro de Regulación de Tráfico (CRT) —el puesto de mando encargado de gestionar la circulación de todos los trenes de alta velocidad con origen o destino en Valencia, Alicante y Murcia— interrumpió el servicio informático de control durante aproximadamente 50 minutos a primera hora de la jornada.
La incidencia obligó a congelar temporalmente las salidas y a reducir preventivamente la velocidad de los convoyes en ruta como medida de seguridad protocolaria. Aunque la avería quedó solventada en menos de una hora gracias a los sistemas informáticos de respaldo, las repercusiones en la malla horaria se tradujeron en retrasos de entre 15 y 20 minutos en al menos cinco trenes de alta velocidad (AVE y Avlo).
Protocolos de seguridad tras el fallo
Fuentes de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) confirmaron que la desconexión momentánea de las pantallas de control impidió durante casi una hora la monitorización en tiempo real del tráfico en el tramo comprendido entre Madrid, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia.
«En cuanto se detectó la pérdida de señal en el puesto central, se activó el protocolo preventivo de degradación del servicio, ordenando la marcha a la vista y la detención prudencial en cantones de seguridad para evitar cualquier riesgo,» señalaron fuentes del gestor ferroviario.
Una vez restablecida la comunicación entre los ordenadores del centro de mando y la señalización en vía, la circulación recuperó progresivamente la normalidad, aunque el efecto acordeón provocó demoras residuales en los trayectos matinales más concurridos.
Malestar en un contexto de tensión ferroviaria
El incidente de este lunes añade más tensión al servicio de alta velocidad, produciéndose tan solo cuatro días después del grave descarrilamiento ocurrido en el término municipal de Urda (Toledo), que obligó a suspender temporalmente el tráfico en la línea Madrid-Andalucía y dejó tocada la operativa global de la red.
Asociaciones de usuarios y viajeros afectados han vuelto a expresar su malestar por la acumulación de incidencias técnicas en los corredores del Levante. Por su parte, la operadora Renfe confirmó que aplicó los compromisos de puntualidad correspondientes a los viajeros que sufrieron demoras superiores a los umbrales fijados por el reglamento de viajeros.
















