VALENCIA. (24 de junio de 2026) – La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha alzado la voz para denunciar una preocupante escalada en los ataques de buitres a ganado vivo en la región. El último incidente, registrado en una explotación de Aras de los Olmos (comarca de Los Serranos), se saldó con la muerte de una oveja que acababa de parir y su cordero recién nacido, devorados por las aves carroñeras. La organización advierte que esta situación, agravada por las altas temperaturas y la falta de alimento en el monte, amenaza seriamente la viabilidad económica del sector.
Un ataque fulminante en pleno parto
El suceso ocurrió en la granja de Óscar Morales, un ganadero afectado que describe la agresividad y rapidez de las aves con crudeza: «Los buitres devoran las ovejas en apenas tres minutos; al depósito de animales muertos solo podemos llevar los huesos».
No es un caso aislado para Morales, quien ya sufrió la pérdida de 12 corderos hace un año. En aquella ocasión, relata el afectado, el peritaje de la Conselleria de Medio Ambiente solo certificó una de las muertes debido a que los buitres apenas habían dejado rastros de los demás animales.
Laberinto burocrático e impagos
A la pérdida del ganado se suma el calvario administrativo para recibir compensaciones. AVA-ASAJA critica con dureza el actual sistema de indemnizaciones, al que califican de «farragoso» y lento. En el caso de Morales, un año después del ataque anterior, aún no ha cobrado la ayuda. En otras zonas como Castellón, los retrasos por la muerte de vacas llegan a alcanzar el año y medio.
Ante esta situación, la asociación reclama de forma urgente una reforma del sistema para que:
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Se reduzca la burocracia: Simplificando los trámites para solicitar las ayudas.
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Criterio a favor del ganadero: Que los peritos actúen a favor del afectado ante la duda del número de animales devorados.
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Cuantías reales: Que las indemnizaciones cubran no solo el valor del animal, sino también las pérdidas indirectas (estrés del rebaño, abortos, aplastamientos colaterales y costes de retirada de cadáveres).
«A todo el mundo le gusta ver buitres volando por nuestro cielo, pero no debemos seguir permitiendo que sean los ganaderos quienes asuman todo ese coste con el pan de sus hijos. Ya estamos desesperados», lamenta Morales.
Un problema que salta a la sociedad
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha advertido de que la radicalización de la fauna silvestre ha dejado de ser un problema exclusivo del campo para convertirse en un problema social. Aguado ha pedido precaución incluso para familias y mascotas que paseen por el campo, señalando que el exceso de población de estas aves y el calor extremo las obliga a expandir su radio de acción fuera de su hábitat natural.
Para atajar el problema, la organización exige a las administraciones un censo actualizado de los buitres en la Comunitat Valenciana y regiones vecinas, medidas preventivas para evitar que las aves contaminen los abrevaderos del ganado, y una mejora en la gestión de los muladares (comederos de aves carroñeras) para garantizar que encuentren suficiente alimento en el monte.
















