VALÉNCIA. No, no busquen las losetas de Valentia en las reformadas aceras de la calle Colón porque no están. Este diario lleva días recorriendo minuciosamente los 756 metros de aceras en su búsqueda y el resultado es nulo: no hay ni rastro de ellas. De hecho, este era el elemento más singular y anunciado de la reforma, un guiño al patrimonio histórico que hacía mención explícita al nombre romano de la ciudad y a su origen fundacional.
Tampoco están los elementos de mobiliario urbano que habitualmente se colocan en la fase final de una obra cuyo plazo tope fijado finaliza el próximo 9 de diciembre. Esto último entra dentro de la normalidad técnica de cualquier proyecto urbanístico; lo que roza el esperpento y resulta incomprensible es la sonora ausencia de las piezas cerámicas conmemorativas.
El síndrome del «fer i desfer»
Existe en la cultura popular valenciana un dicho arraigado, el del matalafer, conocido como «l’home del fer i desfer». Y eso es exactamente lo que va a suceder en pleno corazón de Valéncia bajo la gestión del equipo de gobierno de María José Catalá. La falta de planificación obligará a levantar y deshacer cada 10 metros el pavimento recién colocado para poder encajar las casi 150 losetas previstas a lo largo del trazado.
El problema de fondo es tan sangrante como evidente: el pavimento ya está completamente instalado y sellado.
Martillos neumáticos, radiales y desecho de material
Para solucionar este olvido en la ejecución, las cuadrillas deberán volver a echar mano del martillo neumático y la radial sobre un firme recién estrenado. Un auténtico disparate técnico y logístico que se agrava al analizar las métricas del propio material:
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Losetas instaladas: Cuentan con un formato estándar de 60×40 cm.
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Losetas modelo Valentia: Presentan unas dimensiones de 40×40 cm.
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Incompatibilidad estructural: Para ajustar cada pieza histórica, habrá que cortar y añadir a un lado un remiendo de 20 centímetros faltantes procedente de otra loseta dividida.
La reaparición del ruido, el polvo y las molestias en una zona comercial clave a las puertas de la campaña navideña es solo la punta del iceberg. La pérdida de tiempo, el impacto estético en forma de parcheado y la ingente cantidad de material nuevo que acabará directamente en el contenedor de escombros dibujan un escenario de gestión preocupante.
¿Cuánto material se desechará? ¿generará esta chapuza un sobrecoste para las arcas municipales?
Algo a todas luces inconcebible en la tercera capital de España que evidencia una absoluta falta de coordinación y parece fruto de la más pura improvisación municipal. Parece que la total improvisación hizo que las losetas Valentia no llegaran a tiempo y ahora se colocarán con el pavimento acabado y sellado porque ni siquiera se ha dejado el hueco para las mismas…
Lo que sí que no aparecía en los renders informáticos son las decenas de motocicletas que ahora aparcan sobre la acera debido a la falta de espacio de aparcamiento y que perjudicará y manchará el nuevo pavimento…
















