Investigadores de la Universidad de Alicante desarrollan un procedimiento que transforma los restos de una planta marina mediterránea en un medio de cultivo agrícola en solo cinco días, sin utilizar aditivos químicos. La tecnología pretende sustituir parcialmente o totalmente la turba, reducir el impacto ambiental de los cultivos y mejorar las cualidades de los productos hortícolas.
Alicante, 25 de octubre de 2026. Lo que hasta ahora se consideraba un residuo incómodo en muchas playas del Mediterráneo podría convertirse en una materia prima para la agricultura del futuro. Un equipo científico de la Universidad de Alicante ha desarrollado un procedimiento para transformar restos de Posidonia oceanica en un sustrato destinado al cultivo de hortalizas, con resultados experimentales que apuntan a una mejora del sabor y el aroma de frutos como el tomate.
El avance procede del grupo de investigación en Química Agrícola de la institución académica y forma parte del proyecto Insignia, dedicado al aprovechamiento de los arribazones marinos de posidonia.
La tecnología permite obtener el nuevo material en aproximadamente cinco días, sin necesidad de utilizar aditivos químicos y mediante un proceso de preparación relativamente sencillo.
Los investigadores consideran que podría representar una alternativa más sostenible a la turba, uno de los componentes tradicionales de los sustratos agrícolas.
Sin embargo, el procedimiento todavía se encuentra en fase de desarrollo y validación tecnológica. Los resultados obtenidos corresponden a ensayos experimentales y su comportamiento deberá comprobarse en condiciones comerciales.
De las playas mediterráneas a los invernaderos
La Posidonia oceanica es una planta marina endémica del Mediterráneo que forma extensas praderas submarinas.
Estas praderas desempeñan importantes funciones ecológicas, como proporcionar hábitat a numerosas especies, contribuir a la protección del litoral y almacenar carbono.
Durante los temporales, parte de sus hojas y otros restos vegetales llegan a la costa y se acumulan sobre las playas.
Estas acumulaciones, conocidas como arribazones, cumplen también funciones naturales, entre ellas la protección de la arena frente a la erosión.
Sin embargo, en determinadas playas se retiran y gestionan como residuos.
El proyecto de la Universidad de Alicante plantea aprovechar los materiales que ya han sido retirados, convirtiéndolos en recursos para la producción agrícola.
Esta posibilidad abre una vía de valorización de residuos, aunque debe compatibilizarse con la conservación de los ecosistemas litorales.
Un procedimiento que puede completarse en cinco días
Una de las principales novedades de la investigación es la rapidez de fabricación del sustrato.
Según explica Borja Ferrández, investigador de la Universidad de Alicante y miembro del grupo de Química Agrícola, el proceso comienza con la selección y limpieza de los restos de posidonia.
Después se lavan con agua para eliminar arena y reducir la concentración de sales superficiales.
Posteriormente, el material se seca y se tritura.
Finalmente, se mezcla con una sustancia inerte que permite mejorar las propiedades físicas del sustrato.
Este último componente favorece la aireación, la textura y la capacidad de retención de agua.
El resultado es un material que puede utilizarse como medio de cultivo en determinadas especies hortícolas.
La fabricación puede completarse en unos cinco días, frente a los meses que requieren algunos procedimientos de compostaje.
El problema de la salinidad
Uno de los principales obstáculos para utilizar restos de posidonia en agricultura ha sido su contenido en sales.
Las plantas marinas están expuestas al agua salada, por lo que sus residuos pueden presentar concentraciones incompatibles con determinados cultivos.
Según los estudios previos citados por la Universidad de Alicante, incorporar más de un 30 % de estos materiales a ciertos sustratos podía provocar problemas de salinidad y daños en las plantas.
La nueva formulación permite superar ese límite.
Los investigadores aseguran que el tratamiento desarrollado admite proporciones considerablemente superiores de posidonia sin perjudicar el cultivo en las condiciones experimentales estudiadas.
La información difundida no concreta el porcentaje máximo alcanzado ni aporta valores de conductividad eléctrica del sustrato.
Estos datos serán importantes para evaluar su utilización comercial.
¿Por qué podrían saber mejor los tomates?
El interés de la investigación no se limita al aprovechamiento de un residuo marino.
Los científicos han observado que el nuevo sustrato puede favorecer determinados procesos relacionados con la calidad del fruto.
La posidonia contiene compuestos naturales con actividad bioactiva.
El procedimiento de fabricación permite conservar parte de estas sustancias, que podrían influir en el funcionamiento de las plantas cultivadas.
Según el investigador Borja Ferrández, estos compuestos ayudan a regular la disponibilidad de nutrientes y a estabilizar el pH en la zona de las raíces.
También pueden estimular la síntesis de azúcares y compuestos volátiles.
Los azúcares contribuyen al sabor del tomate, mientras que numerosos compuestos volátiles intervienen en su aroma característico.
Por tanto, la composición del sustrato puede influir en determinadas cualidades organolépticas del fruto.
No obstante, la información facilitada no incluye resultados numéricos sobre concentración de azúcares, compuestos aromáticos o pruebas sensoriales con consumidores.
La mejora anunciada deberá evaluarse mediante los datos completos de los ensayos.
El problema de los tomates con poco sabor
La calidad sensorial de los tomates depende de numerosos factores.
Entre ellos figuran la variedad, el grado de maduración, las condiciones de cultivo, el manejo agronómico y los procesos posteriores a la cosecha.
La investigación de la Universidad de Alicante aborda uno de estos elementos: el medio en el que se desarrollan las raíces.
Los investigadores consideran que determinados compuestos presentes en el sustrato pueden favorecer procesos fisiológicos relacionados con la calidad del fruto.
Esto no significa que cualquier tomate cultivado con posidonia vaya a tener automáticamente mejor sabor.
Los resultados pueden variar según la variedad utilizada, la formulación del sustrato y las condiciones de producción.
Una alternativa a la turba
La turba se utiliza habitualmente en horticultura por su capacidad para retener agua y proporcionar unas condiciones físicas adecuadas para el crecimiento de las raíces.
Sin embargo, su extracción plantea importantes problemas ambientales.
Las turberas son ecosistemas que acumulan grandes cantidades de carbono durante periodos prolongados.
Su explotación puede alterar estos depósitos naturales y provocar emisiones de gases de efecto invernadero.
Por ello, el sector agrícola investiga materiales alternativos que permitan reducir la dependencia de la turba.
El sustrato desarrollado en Alicante se presenta como una posible solución de origen natural.
No obstante, su sostenibilidad completa deberá valorarse teniendo en cuenta el consumo de agua y energía durante la limpieza, el secado, el transporte y la fabricación.
Un proyecto de economía circular
La investigación forma parte del proyecto Insignia, liderado por la Universidad de Alicante.
Su objetivo es desarrollar aplicaciones agrícolas a partir de los restos de posidonia que llegan a las playas.
El proyecto contempla obtener bioestimulantes de nueva generación y aprovechar los residuos secundarios resultantes como materiales para sustratos.
Este planteamiento busca utilizar diferentes componentes de una misma materia prima.
La estrategia se enmarca en los principios de economía circular, que promueven reducir residuos y aprovechar materiales mediante nuevos procesos productivos.
En este caso, el aprovechamiento agrícola podría ofrecer una alternativa a determinados sistemas de gestión de los restos vegetales retirados del litoral.
Ensayos realizados en invernadero
Los investigadores han probado el procedimiento y el comportamiento del sustrato en condiciones experimentales de invernadero.
Según la Universidad de Alicante, los resultados obtenidos hasta ahora permiten validar el proceso de fabricación y su utilización como medio de cultivo.
Sin embargo, todavía es necesario avanzar hacia condiciones más próximas a las de la producción agrícola real.
El comportamiento a mayor escala dependerá de aspectos como la disponibilidad de materia prima, la uniformidad del producto, la salinidad, los costes de fabricación y la respuesta de diferentes cultivos.
También será necesario estudiar su estabilidad durante el almacenamiento y su comportamiento en distintos sistemas de riego.
Una tecnología protegida mediante solicitud de patente
La Universidad de Alicante ha presentado una solicitud de patente para proteger el procedimiento desarrollado.
Esta protección permite avanzar en la transferencia de la tecnología hacia empresas interesadas en su aplicación.
El proyecto se encuentra actualmente en una fase de prueba de concepto financiada por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación, Ivace+i.
El objetivo es evaluar el funcionamiento del sustrato en condiciones más próximas a las comerciales y determinar su capacidad para producirse a mayor escala.
La institución académica contempla posibles aplicaciones en horticultura, fabricación de sustratos y agricultura ecológica, siempre que se cumplan los requisitos técnicos y normativos correspondientes.
La Universidad de Alicante busca empresas colaboradoras
El Servicio de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad de Alicante está buscando compañías interesadas en desarrollar comercialmente la tecnología.
Las posibles fórmulas de colaboración incluyen acuerdos de licencia y proyectos conjuntos de desarrollo tecnológico.
El interés empresarial será importante para determinar si el procedimiento puede transformarse en un producto disponible para agricultores.
La investigación todavía no ha anunciado una fecha de comercialización.
Tampoco se ha comunicado el precio que podría tener el nuevo sustrato ni su coste de fabricación a escala industrial.
¿Podría utilizarse en la agricultura valenciana?
La Comunitat Valenciana cuenta con una importante actividad hortícola y una extensa franja litoral mediterránea.
Estas características hacen especialmente interesante investigar aplicaciones agrícolas de materiales procedentes de residuos marinos.
Los sistemas de cultivo en invernadero y en contenedor podrían constituir posibles ámbitos de aplicación, dependiendo de los resultados de la validación.
Sin embargo, no se ha anunciado todavía un programa de implantación comercial en explotaciones valencianas.
También será necesario garantizar que el aprovechamiento de los restos de posidonia respete las restricciones ambientales aplicables a su recogida y gestión.
Las praderas vivas de posidonia son ecosistemas protegidos y no deben confundirse con los restos vegetales depositados en playas.
El reto de llevar la investigación al mercado
El procedimiento desarrollado por la Universidad de Alicante presenta tres características destacadas: utiliza una materia prima de origen marino, evita aditivos químicos durante la preparación descrita y reduce el tiempo de fabricación frente a determinados métodos de compostaje.
Además, los ensayos experimentales apuntan a efectos positivos sobre la calidad de los tomates.
Pero todavía quedan preguntas importantes.
Será necesario determinar el coste de producción, la cantidad de agua utilizada para eliminar sales, la disponibilidad estable de materia prima y los resultados agronómicos en explotaciones comerciales.
También deberán estudiarse los posibles efectos ambientales del proceso completo.
De un residuo costero a un recurso agrícola
La investigación de la Universidad de Alicante muestra una posible conexión entre la gestión de los residuos del litoral y la innovación agrícola.
Los restos de posidonia retirados de determinadas playas podrían convertirse en un componente útil para fabricar sustratos hortícolas.
El procedimiento permite obtener el material en cinco días y superar limitaciones de salinidad observadas en formulaciones anteriores.
El proyecto abre una nueva vía para reducir la dependencia de la turba y aprovechar recursos vegetales de origen marino. Su potencial para mejorar el sabor y el aroma de los tomates resulta prometedor, aunque la tecnología todavía debe superar las pruebas de validación y escalado antes de llegar al mercado.














