Una misión científica desarrollada en Santa Pola está permitiendo conocer mejor los movimientos de uno de los grandes viajeros del océano. Investigadores y pescadores recreativos colaboran en un proyecto que ya ha marcado 163 ejemplares de atún rojo en apenas cuatro años para estudiar sus rutas migratorias, su comportamiento y el impacto del cambio climático sobre la especie.
Un gigante del mar que aún guarda muchos secretos
La Atún rojo del Atlántico es una de las especies más emblemáticas y valiosas del Mediterráneo y del Atlántico.
Sin embargo, a pesar de décadas de investigación, los científicos todavía intentan responder numerosas preguntas sobre sus desplazamientos, hábitos alimenticios y comportamiento reproductivo.
Para avanzar en ese conocimiento, un equipo de investigadores trabaja estos días en Santa Pola dentro de una nueva campaña de seguimiento científico.
Cómo se estudian sus movimientos
El proyecto consiste en capturar temporalmente los ejemplares, colocarles dispositivos de seguimiento y devolverlos inmediatamente al mar.
Las balizas registran durante meses información sobre:
- Rutas migratorias.
- Profundidad de inmersión.
- Temperatura del agua.
- Velocidad de desplazamiento.
- Hábitos de alimentación.
Toda esta información permite reconstruir posteriormente los recorridos realizados por cada ejemplar.
Un viaje de miles de kilómetros
Los datos recopilados durante los últimos años han sorprendido incluso a los propios investigadores.
Las balizas han permitido documentar desplazamientos extraordinarios entre el Mediterráneo y el Atlántico Norte.
Algunos ejemplares han sido detectados en aguas próximas a Terranova antes de regresar nuevamente hacia Europa.
Durante estos viajes atraviesan:
- La costa occidental africana.
- Los afloramientos marinos de Senegal.
- El Estrecho de Gibraltar.
- Diversas zonas de reproducción del Mediterráneo.
Los investigadores calculan que algunos atunes pueden recorrer hasta 16.000 millas náuticas durante sus migraciones.
Cambio climático y gestión pesquera
Uno de los principales objetivos del estudio es analizar cómo influyen los cambios ambientales en el comportamiento de la especie.
Los científicos estudian posibles relaciones entre:
- El aumento de la temperatura del mar.
- La disponibilidad de alimento.
- La presencia de otras especies.
- Las variaciones en las rutas migratorias.
La información obtenida resulta especialmente valiosa para adaptar las estrategias de conservación y gestión pesquera.
Ciencia y pesca recreativa trabajando juntas
Una de las singularidades del proyecto es la colaboración entre investigadores y pescadores deportivos.
Los participantes siguen protocolos específicos diseñados para minimizar el estrés y el impacto sobre los animales durante la captura y el marcaje.
Esta cooperación permite aumentar significativamente el número de ejemplares estudiados y mejorar la calidad de los datos obtenidos.
163 ejemplares marcados en cuatro años
La iniciativa, impulsada por la organización Scientific Angler, ha conseguido marcar ya 163 atunes rojos desde su puesta en marcha.
Cada nuevo ejemplar aporta información valiosa para comprender mejor una especie que desempeña un papel fundamental en los ecosistemas marinos del Atlántico y el Mediterráneo.
Un conocimiento clave para el futuro
El atún rojo estuvo durante años al borde del colapso debido a la sobrepesca.
Las medidas de gestión aplicadas en las últimas décadas han permitido recuperar gran parte de la población, pero los expertos consideran que todavía es necesario profundizar en el conocimiento científico para garantizar su conservación a largo plazo.
Por ello, cada baliza instalada frente a las costas de Santa Pola se convierte en una pequeña ventana abierta a uno de los mayores misterios de los océanos: los viajes de miles de kilómetros que realiza uno de los peces más impresionantes del planeta.
















