SAGUNTO | 22 de marzo de 2026
La Ermita de la Sangre de Sagunto ha vuelto a convertirse este domingo en el epicentro de un anacronismo que fractura a la sociedad civil de la capital de la s de Camp de Morvedre. En una jornada marcada por la tensión ambiental y el simbolismo de sus muros de cinco siglos de historia, la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo ha ratificado, mediante una abrumadora mayoría, su negativa a permitir la entrada de mujeres como cofrades de pleno derecho.
El escrutinio no deja lugar a dudas sobre el sentir mayoritario de los actuales miembros varones: 267 votos en contra de la reforma de los estatutos frente a tan solo 114 a favor. El resto del censo se dividió en 12 votos en blanco, 8 abstenciones y 2 nulos. Con este resultado, la institución no solo mantiene el statu quo que ya defendió en las consultas de 1999 y 2022, sino que endurece su postura a pesar de encontrarse en un escenario de presión institucional sin precedentes.
Un desafío al Gobierno y a la normativa de Igualdad
A diferencia de las votaciones anteriores, el proceso de este 2026 no era una simple cuestión de orden interno. Sobre la mesa de la junta general extraordinaria planeaba una amenaza real: la retirada del título de Fiesta de Interés Turístico Nacional, una distinción que la Semana Santa saguntina ostenta desde julio de 2004.
El Ministerio de Industria y Turismo, amparado en la Orden ICT/851/2019, ha sido tajante en los meses previos. Dicha normativa establece que las declaraciones de interés turístico pueden ser revocadas si el evento deja de cumplir los requisitos de «arraigo y participación ciudadana» bajo principios de igualdad. El artículo 13 de la citada orden prevé la apertura de expedientes sancionadores que podrían culminar en la pérdida de una categoría que es vital para la promoción económica y cultural de la ciudad.
Sin embargo, para los 267 cofrades que votaron por el «no», la tradición y la preservación de unos estatutos con más de 500 años de antigüedad parecen tener más peso que cualquier subvención o reconocimiento administrativo.
«Semana Santa Inclusiva»: La voz de la calle
Mientras en el interior de la ermita se decidía el futuro legal de la fiesta, en el exterior, el colectivo Semana Santa Inclusiva mantenía una protesta silenciosa pero firme. Blanca Ribelles, portavoz del movimiento, defendía minutos antes de conocerse el resultado que su reclamación no es un ataque a la fe, sino una respuesta al «sentimiento ciudadano» que clama por una evolución natural de la sociedad.
«La sociedad saguntina ha evolucionado, pero la estructura de la Cofradía parece vivir en un tiempo congelado. No pedimos privilegios, pedimos que el género no sea un criterio de exclusión en una entidad que representa a todo un pueblo», señalaba Ribelles ante los medios de comunicación.
La frustración entre las activistas era palpable tras el recuento. Desde 2021, este colectivo utiliza el Martes Santo para visibilizar su exclusión, y esperaban que este 2026 fuera el año del cambio definitivo.
Un futuro de incertidumbre legal
La postura de la directiva de la Cofradía ha sido, durante todo el día, de una calculada neutralidad operativa. Gonzalo Escrig, clavario responsable de la mayoralía de este año, evitó pronunciarse sobre el fondo ético de la votación, apelando únicamente al civismo para que la jornada transcurriera «con normalidad y sin tensiones». Una normalidad que, para muchos sectores de la ciudad, es en realidad una anomalía democrática.
Las consecuencias de este «no» rotundo podrían ser inmediatas:
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Inhabilitación de ayudas públicas: Tanto la Generalitat Valenciana como el Gobierno central podrían congelar partidas destinadas a la promoción de la fiesta.
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Aislamiento institucional: La negativa sitúa a la Cofradía en una posición difícil frente al Ayuntamiento, que busca proyectar una imagen de Sagunto como ciudad moderna e igualitaria.
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Fractura generacional: El descenso en el apoyo al «sí» (de 125 votos en 2022 a 114 en 2026) sugiere un enrocamiento de las posiciones más conservadoras.
Conclusión: ¿Tradición o Discriminación?
El debate en Sagunto trasciende lo religioso para entrar en lo jurídico. ¿Puede una entidad privada que organiza un evento de interés público financiarse o promoverse bajo el paraguas del Estado mientras mantiene criterios de exclusión por sexo? La respuesta del Ministerio parece ser negativa, pero la respuesta de la Sangre ha sido un desafío directo.
La Semana Santa de Sagunto encara ahora sus días grandes con la sombra de la sanción sobrevolando sus procesiones. La «Sang», custodia de una de las representaciones de la Pasión más bellas de España, ha decidido que, al menos por ahora, las túnicas y los capirotes seguirán siendo, exclusivamente, cosa de hombres.
Cabe recordar que en Sagunto sólo existe una Cofradía de Semana Santa Marinera
















