Madrid, 30 de noviembre de 2025 – Bajo un cielo nublado y temperaturas gélidas que no han disuadido a los manifestantes, miles de personas se han congregado este mediodía en la explanada del Templo de Debod para secundar la protesta convocada por el Partido Popular (PP) contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Con el lema Efectivamente: ¿Mafia o democracia?, la concentración –la séptima organizada por los populares desde las elecciones generales de 2023– ha servido de altavoz para denunciar los recientes escándalos de corrupción que salpican al Ejecutivo, como el caso Koldo, que ha llevado a prisión al exministro José Luis Ábalos y a su asesor Koldo García, junto con el exnúmero tres del PSOE, Santos Cerdán.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha sido el protagonista indiscutible del acto, cerrando las intervenciones con un discurso incendiario en el que ha calificado al presidente del Gobierno como «la manzana podrida que lo pudre todo». «El sanchismo está en la cárcel y tiene que salir del Gobierno. España está harta de abusos, mentiras, impunidad y corrupción«, ha proclamado Feijóo ante un mar de banderas españolas que han inundado el emblemático enclave madrileño, a escasos 600 metros de la sede del PSOE en Ferraz. El dirigente ha exigido elecciones generales «ya» y ha instado a los socios parlamentarios de Sánchez –PNV y Junts– a «dejar caer» al Ejecutivo, cuestionando: «¿Hasta dónde vais a seguir tragando para proteger lo vuestro?».
Una asistencia masiva, según el PP: ¿80.000 o miles?
Las cifras de participación han sido objeto de debate desde el inicio del evento. Fuentes del PP han elevado la afluencia a 80.000 personas, destacando la «respuesta masiva» de la ciudadanía ante lo que definen como una «degradación institucional sin precedentes». Sin embargo, estimaciones de la Delegación del Gobierno apuntan a una cifra más moderada: entre 8.000 y 15.000 asistentes, similar a convocatorias previas del partido pero lejos de las 50.000 que se registraron en junio en la Plaza de España contra la ley de amnistía.
Los manifestantes, llegados de toda España y sin siglas partidistas visibles –tal como pidió el PP para enfatizar su carácter «cívico y abierto»–, han coreado consignas como «¡Pedro Sánchez, dimisión!», «¡Queremos elecciones ya!» y «¡Mafia o democracia!». El ambiente ha sido festivo pero cargado de indignación, con pancartas que clamaban por la «independencia judicial» y críticas al «clan del Peugeot», en alusión al núcleo de los implicados en los casos de corrupción.
La plana mayor del PP al frente: de Aznar a Ayuso, unidos contra Sánchez
La concentración ha reunido a las figuras más destacadas del PP, convirtiéndola en un desfile de pesos pesados que han arremetido sin piedad contra el Gobierno. Antes de Feijóo, han tomado la palabra el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quienes han abierto el fuego con intervenciones que han encendido al público.
Martínez-Almeida ha calificado al Ejecutivo de Sánchez como «la mayor amenaza para la democracia española» y «el peor Gobierno en el peor momento», acusándolo de no respetar la Constitución ni jugar con la «angustia y desesperación» de los ciudadanos. «Pedro, un mensaje: resistiremos y ganaremos», ha remachado el regidor, que ha defendido la necesidad de «votar ya para acabar con esta indecencia».
No ha sido menos contundente Ayuso, presentada por Almeida como «una persona perseguida por los poderes del Estado». La presidenta madrileña ha tildado al Gobierno de «mafia con un proyecto totalitario» y ha agitado el espectro del terrorismo: «ETA está preparando su asalto al País Vasco y a Navarra mientras sostiene a Pedro Sánchez. Que me digan que es mentira. No cabe mayor corrupción moral ni mayor traición a España». Ayuso ha insistido en que es «imperdonable pretender gobernar a base de partir España en dos» y ha augurado que «el tiempo pondrá a Sánchez y a sus aliados en el lugar que se merecen: en el libro de la historia, cuando no en la cárcel».
Los expresidentes del Gobierno José María Aznar y Mariano Rajoy también han estado presentes, aunque no han intervenido en el escenario principal. Aznar ha llegado visiblemente implicado, posando con simpatizantes y reforzando el mensaje de unidad del PP, mientras Rajoy ha optado por un perfil más bajo, saludando a los asistentes en un gesto de respaldo simbólico a la estrategia de Feijóo. Otros rostros conocidos, como el presidente electo de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, han sido vistos interactuando con el público, consolidando la imagen de un partido unido en su ofensiva opositora.
Contexto: el «clan del sanchismo» en el banquillo
La protesta llega en un momento de máxima tensión para el PSOE, tras el ingreso en prisión provisional de Ábalos, Koldo García y Cerdán por el presunto cobro de comisiones ilegales en contratos de mascarillas durante la pandemia. Feijóo ha negado que Sánchez sea «un hombre rodeado de manzanas podridas», insistiendo en que «la manzana podrida es él mismo», y ha comparado el caso con «las películas de mafiosos, donde la banda entera cae cuando empiezan a delatarse».
El PP ha invitado a «cualquier partido que crea en la decencia y el Estado de derecho» a sumarse, aunque Vox ha optado por una protesta paralela en Ferraz, convocada por sus juventudes y la plataforma Revuelta, que ha atraído a un centenar de personas una hora después del acto principal. Mientras tanto, el Gobierno ha reaccionado con dureza: la portavoz María Jesús Montero ha acusado a Ábalos de «intentar implicar con mentiras a personas inocentes» y ha reiterado que «el Ejecutivo jamás se dejará chantajear».
Esta concentración no es un hecho aislado: el PP ya movilizó a la calle en enero y mayo de 2024 contra la amnistía, y en diciembre de 2023 en defensa de la «igualdad de los españoles». Feijóo ha dejado caer la posibilidad de una moción de censura, pero ha condicionado su presentación a «garantías mínimas» de apoyos, un guiño a la fragmentación del Congreso.
En un día marcado por el frío y la polarización, Madrid ha sido testigo de cómo la oposición conservadora alza la voz contra un Gobierno en horas bajas. La pregunta que flota en el aire, como reza el lema del acto, es clara: ¿mafia o democracia? La respuesta, al menos para los concentrados, no admite dudas.


















