GANDÍA. – 20 de junio de 2026. Un control rutinario de alcohol y drogas ha evitado lo que podría haber sido una tragedia en las carreteras valencianas. Agentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Gandía interceptaron el pasado 7 de junio al conductor de un vehículo de movilidad personal (VMP) que circulaba multiplicando casi por cuatro la tasa de alcohol permitida por la ley.
Los hechos se produjeron en las proximidades del Grao de Gandía. Durante el dispositivo de verificación, los agentes procedieron a identificar al conductor, un joven de 25 años, y a realizarle la correspondiente prueba de alcoholemia mediante el método de aire espirado. El resultado arrojó una cifra que casi cuadruplicaba el límite legal establecido para este tipo de vehículos. Según informaron fuentes del cuerpo, la rápida intervención de las patrullas de vigilancia de tráfico evitó de forma directa un siniestro de graves consecuencias, dada la alta vulnerabilidad a la que se exponen los usuarios de VMP al circular con las facultades psicofísicas severamente mermadas.
Doble sanción e inmovilización
Al tratarse de un vehículo de movilidad personal y no de un vehículo a motor convencional, los agentes actuantes incoaron un expediente sancionador en base al Reglamento General de Circulación. La infracción conlleva una multa económica de 1.000 euros y la inmediata inmovilización del patinete eléctrico hasta que cesaran las causas que motivaron la intervención.
Sin embargo, los problemas para el infractor no terminaron ahí. Los agentes comprobaron que el patinete no figuraba inscrito en el Registro Nacional de Vehículos de la Dirección General de Tráfico (DGT), una gestión que ha pasado a ser de obligado cumplimiento para todos los propietarios de este tipo de vehículos desde el pasado mes de enero de 2026. Por este motivo, el joven sumó una segunda denuncia administrativa.
Alerta por el riesgo vial: «La única tasa segura es 0,0»
A raíz de este grave suceso, la Guardia Civil ha querido lanzar un serio recordatorio a la ciudadanía sobre el peligro que entraña el consumo de alcohol antes de ponerse a los mandos de cualquier vehículo, incluidos los patinetes. Desde la institución insisten en que el alcohol representa uno de los factores de riesgo más determinantes en la siniestralidad vial, actuando sobre el organismo de forma progresiva y constante.
«El alcohol afecta directamente a funciones esenciales para una conducción segura, reduciendo la percepción, la coordinación y el tiempo de reacción. Ante un imprevisto en la vía, se tarda más en reaccionar, lo que puede resultar decisivo para evitar o no un siniestro «, advierten las autoridades, quienes recuerdan que el deterioro de las capacidades se inicia desde el primer consumo y que la evidencia científica demuestra que «la única tasa segura es 0,0».














