Ayer ocurrió algo inesperado en el pleno del Ayuntamiento de Nules. Bueno, inesperado no. Previsible. Muy previsible.
Se votaba una moción para apoyar a los agricultores. Para adherirse a una petición europea. Para pedir a la Diputación y a la Generalitat que también se sumaran. Nada del otro mundo. Solo se trataba de ponerse de parte de quienes pierden la cosecha, el sueño y la paciencia mientras las plagas campan a sus anchas.
Pero hubo negociación. Uds. no se lo van a creer. Negociación hasta el último minuto. Cedieron, quitaron parte de la exposición de motivos, dulcifican el lenguaje, borraron alguna que otra frase que podía resultar «polémica». El objetivo era sumar. Hacer la moción más digerible, más light, más de consenso. Como una ensalada sin sal. Como un discurso político sin compromiso.
Y aun así…Resultado: PSOE y Mes Nules se abstuvieron.
Ni siquiera así. Ni con la moción rebajada, ni con el texto recortado, ni con las manos tendidas. Abstención.
Ahora les toca criticar a ellos
Porque PSOE y Mes Nules, que no movieron un dedo cuando la petición llevaba desde 2024 en Bruselas, ahora han salido a criticar. Que si la moción debería haber pasado antes por el Consell Agrari. Que si el procedimiento no era el correcto. Que si hay que consultar a no sé quién.
¿Dónde estaban ustedes cuando nosotros peleábamos, llorábamos, presentábamos informes, viajábamos, rogabamos que alguien nos escuchara? Porque les aseguro que ninguno de sus partidos se interesó entonces. Ni una llamada. Ni un correo. Ni una pregunta. Ni una moción en ninguna parte.
Ahora, cuando la moción está a punto de aprobarse y la petición ya ha escalado a la Comisión de Medio Ambiente de la UE, resulta que los expertos en procedimientos aparecen de debajo de las piedras. Qué casualidad.
Y encima se abstienen. O critican. O ponen pegas. Pero no ayudan.
El arte de no mojarse (ni con la moción regalada)
Abstenerse es un arte. Es la manera más elegante de decir «no quiero mojarme» sin tener que justificarlo. Es el recurso del que quiere estar en la foto pero no en la trinchera. Es el «yo no he sido» de la política municipal. Y si encima te han puesto la moción en bandeja, con alfombra roja y sin apenas letra grande, la abstención adquiere categoría de obra maestra.
Porque apoyar al campo, evidentemente, es muy complicado. Hay que mover la mano, apretar un botón, decir «sí». Puede que hasta te mires en el espejo por la noche y te veas reflejado junto a un agricultor. Qué susto.
Los agricultores, esos desconocidos
Quizá piensen que los agricultores somos una especie en extinción que vive de subvenciones y de historias para el telediario. O quizá no piensen directamente. Da igual. Mientras tanto, nosotros seguimos perdiendo el 97% de la cosecha, gastando 1.980 euros más por hectárea, viendo cerrar cooperativas y despedir a compañeros. Todo eso mientras ellos, desde su cómoda abstención, observan el espectáculo.
Y luego, claro, se rasgan las vestiduras. Defienden la sanidad pública. La educación. Las pensiones. Y hacen bien. Pero los impuestos que pagan todo eso los ponemos nosotros. Los agricultores. Los que madrugamos. Los que sudamos. Los que no podemos abstenernos de trabajar porque si no, no comemos.
La abstención como seña de identidad
Ayer, PSOE y Mes Nules demostraron una cosa muy clara: apoyar al campo no es prioritario. Ni aunque les pongan la moción en la puerta del ayuntamiento con un lacito. No sale en las encuestas. No da titulares bonitos. No es rentable electoralmente. Mejor quedarse en tierra de nadie. Mejor no enfadar a nadie. Mejor no hacer nada.
Y mientras tanto, los campos se mueren. Los agricultores se van. Los jóvenes emigran. Pero tranquilos, que la próxima vez que haya una manifestación o una crisis, ya saldrán los mismos a hacerse la foto. Con el campo de fondo. Con la camisa arremangada. Con la mirada preocupada. Y con la mano en el bolsillo, pero sin votar.
Una sugerencia para la próxima
Señores del PSOE y de Mes Nules: la próxima vez que tengan que votar algo relacionado con el campo, no se abstengan. Da igual lo que voten. Pero al menos tengan la valentía de mojarse. De elegir bando. De decir «sí» o «no». Porque la abstención, en política, es la manera más cobarde de no mojarse sin mojarse.
Hay quien se interesa y busca información. La Asociación de Agricultores de Nules, AIAN, siempre está dispuesta a reunirse con todos los grupos en defensa de la agricultura. Si quieren información, saben dónde estamos. Si no nos la piden, es porque el campo no les interesa en absoluto.
O si no, siempre pueden pedir que les bajen los impuestos. Que para eso sí que no hay abstenciones.
Adan Carrilero
Vicepresidente y Portavoz de la Asociación Independiente de Agricultores de Nules (AIAN)
















