VALENCIA. — La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha alzado la voz para exigir al Gobierno de España una repartición justa e inclusiva de los 120,55 millones de euros procedentes del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea (EUSF, por sus siglas en inglés). La entidad agraria pide formalmente que la Comunitat Valenciana sea incluida de manera prioritaria entre las regiones beneficiarias, al continuar sufriendo los estragos económicos y estructurales de la DANA de octubre de 2024, sumados al impacto directo del estrés térmico extremo vivido durante 2025.
La reclamación se produce tras el visto bueno del Parlamento Europeo para movilizar un paquete total de 144,1 millones de euros destinados a España, Rumanía y Chipre. Esta ayuda comunitaria tiene como fin financiar actuaciones de emergencia, la reparación de infraestructuras críticas, labores de limpieza en zonas catastróficas y el soporte habitacional temporal. Aunque la solicitud original del Ejecutivo central se centró en los daños por la sequía, las olas de calor y los incendios de 2025, desde el sector agrario valenciano advierten de que marginar a la región sería un agravio comparativo inasumible.
Los argumentos del sector: una crisis acumulada
Las razones esgrimidas por AVA-ASAJA para reclamar parte de este auxilio financiero se estructuran en dos ejes fundamentales:
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Las secuelas no solventadas de la DANA: Pese a que el fenómeno meteorológico adverso tuvo lugar a finales de 2024, las pérdidas indirectas y la parálisis productiva se extendieron durante todo 2025. Las labores de reconstrucción de accesos, caminos rurales e infraestructuras de riego aún no han sido concluidas por las administraciones competentes.
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Un 2025 hidrológico y térmico devastador: Según datos consignados en el Informe sobre la reducción de módulos por incidencias meteorológicas de la Conselleria de Agricultura, la AEMET catalogó 2025 como un año «extremadamente cálido», registrando 1,2 °C por encima de la media del periodo 1991-2020. A esto se sumaron más de diez temporales de pedrisco y episodios de lluvias torrenciales fuertemente concentradas.
Impacto directo en cultivos y explotaciones
Los daños del último ejercicio han castigado con especial dureza tanto al secano como al regadío:
Desde la organización agraria insisten en que los fondos europeos no deben encorsetarse de forma rígida, sino servir de balón de oxígeno para los agricultores y ganaderos que continúan asumiendo sobrecostes operativos mientras intentan recuperar el potencial productivo de sus explotaciones.
















