Nuevo barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas y nueva sorpresa. O mejor dicho: nueva confirmación de que, si el CIS fuera una app del tiempo, siempre daría sol radiante en Ferraz aunque fuera estuviera cayendo granizo.
Según el estudio dirigido por Félix Tezanos, el Partido Socialista Obrero Español no solo ganaría hoy las elecciones, sino que además ampliaría su ventaja hasta casi diez puntos sobre el Partido Popular. Una distancia tan cómoda que dan ganas de preguntar si el margen de error viene con cojín incorporado.
Mientras tanto, Vox se dispara hasta rozar el 19%, pero sin molestar demasiado el idílico paisaje socialista. Crece, sí, pero lo justo para añadir emoción, como ese secundario rebelde que nunca llega a protagonizar la película.
El universo paralelo demoscópico
Lo verdaderamente fascinante no es que el PSOE suba o que el PP baje una décima. Lo extraordinario es la diferencia casi poética entre el CIS y el resto de encuestas privadas.

Porque mientras el barómetro oficial dibuja una cómoda mayoría progresista, otros sondeos publicados por grupos como La Prensa Española sitúan al PP por encima de los 140 escaños, con un PSOE en mínimos históricos y una derecha creciendo como la masa del pan en horno caliente.
Dos realidades. Dos Españas. Y un mismo calendario.
Si uno se guiara solo por el CIS, pensaría que el país vive una estabilidad serena, casi nórdica. Si mira el resto de estudios, parecería que estamos ante un vuelco electoral en ciernes. La pregunta no es quién acierta. La pregunta es: ¿cómo pueden diferir tanto?
El ranking mágico de líderes
Y luego está la clasificación de favoritos para presidir el Gobierno. Según el CIS, Pedro Sánchez lidera con comodidad. Hasta ahí, nada sorprendente viniendo del propio CIS.
Lo llamativo es que el segundo en la lista sea Santiago Abascal, por delante de Alberto Núñez Feijóo. Un detalle que convierte la tabla en una especie de thriller estadístico donde la coherencia pide vacaciones.
Y en cuarta posición aparece Gabriel Rufián, justo cuando intenta reorganizar el espacio a la izquierda del PSOE. Casualidades demoscópicas, supongo.
El país que siempre sale bien en la foto
El estudio se realizó con más de 4.000 entrevistas entre el 2 y el 6 de febrero. Técnicamente impecable. Metodológicamente defendible. Pero la famosa “cocina” —ese laboratorio invisible donde los datos crudos se convierten en titulares— sigue siendo el gran misterio.
Porque no hablamos de diferencias de uno o dos puntos. Hablamos de escenarios que no se parecen en nada.

Uno presenta al PSOE como ganador claro y sólido.
El otro lo coloca al borde de su peor resultado en medio siglo.
Ambos no pueden ser ciertos al mismo tiempo. Pero ambos circulan.
Mientras tanto, el votante observa esta batalla de gráficos y porcentajes como quien mira dos mapas meteorológicos contradictorios antes de salir de casa: uno anuncia cielo despejado y el otro tormenta eléctrica.

La única encuesta que nunca falla sigue siendo la de las urnas.
Hasta entonces, el CIS seguirá ofreciendo ese curioso espectáculo: el país que siempre luce mejor cuando lo mide el Estado.
















