Cuatro meses después del estallido del conflicto en Oriente Medio, el transporte de mercancías por carretera sigue soportando una factura cada vez más difícil de asumir. La escalada del precio del diésel ha reducido la rentabilidad de las empresas, ha obligado a renegociar contratos y mantiene en vilo a un sector que todavía espera las ayudas anunciadas por el Gobierno.
Los datos de la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) muestran un panorama preocupante: casi el 60% de las empresas ha visto deteriorarse sus resultados y una de cada tres ha reducido su actividad.
El combustible se convierte en el mayor problema
El gasóleo representa entre el 30% y el 40% de los costes fijos de muchas empresas de transporte, especialmente las dedicadas a rutas internacionales o transporte especial.
Sin embargo, la mayoría no puede trasladar ese incremento a sus clientes. Solo un 35% asegura repercutir completamente la subida del combustible en sus tarifas, mientras que el resto absorbe parte o la totalidad del sobrecoste.
Empresas obligadas a trabajar con pérdidas
El encarecimiento del diésel ya tiene consecuencias directas sobre la actividad.
Según la encuesta de FVET:
- El 34,7% ha renegociado contratos con sus clientes.
- El 29,2% reconoce que presta algunos servicios con pérdidas.
- El 27,8% atraviesa problemas de tesorería.
- El 18,1% soporta una mayor presión financiera.
- El 11,1% ha paralizado inversiones previstas.
Las ayudas siguen sin llegar
A la subida del combustible se suma otro motivo de preocupación: el retraso en el pago de la ayuda estatal de 20 céntimos por litro comprometida para el sector.
Los transportistas siguen esperando el abono de estas compensaciones, fundamentales para aliviar el impacto económico de los últimos meses.
Falta de conductores y carreteras saturadas
El precio del diésel no es el único obstáculo.
La falta de profesionales continúa siendo el principal problema estructural del sector:
- El 93% de las empresas asegura que no encuentra suficientes conductores.
- El 58,3% ha rechazado servicios por falta de personal.
- El 37,5% recurre a la subcontratación.
- El 13,9% incluso ha vendido vehículos al no poder utilizarlos.
A ello se suma la congestión de las principales carreteras valencianas, que incrementa el consumo de combustible y reduce la competitividad.
Un futuro lleno de incertidumbre
Aunque algo más de la mitad de las empresas mantiene unas previsiones estables para el cierre de 2026, el sector teme un proceso de concentración empresarial.
Más del 86% de las compañías considera que en los próximos meses desaparecerán empresas mediante cierres, fusiones o absorciones, reflejo de la presión que soporta una actividad clave para la economía valenciana.
















