El Festival de Les Arts, uno de los eventos musicales más multitudinarios de Valencia, se ha visto obligado a cancelar por completo su segunda jornada de conciertos. La organización ha emitido un comunicado oficial informando de que han recibido la notificación del cese de actividad por parte del Ayuntamiento de Valéncia y de la Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA). Como primera medida compensatoria, han anunciado que se devolverá el saldo íntegro restante de las pulseras cashless a todos los asistentes.
Sin embargo, detrás de este comunicado oficial se esconde una trastienda de caos técnico, protestas del público y un pulso legal inmediato por parte de los residentes de la zona.
Un arranque caótico: protestas por el volumen y quejas de los vecinos
La mecha comenzó a encenderse durante la jornada de ayer. Desde los primeros compases del festival, el público asistente comenzó a abuchear y a lanzar múltiples pitidos hacia el escenario principal. Los asistentes denunciaban que el escaso volumen de los equipos de sonido impedía escuchar de forma óptima las actuaciones en directo.
Ante el descontento generalizado de las miles de personas congregadas, la organización se vio forzada a parar momentáneamente los conciertos para elevar los decibelios.
Esta decisión técnica provocó el efecto dominó inmediato extramuros del recinto:
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Al aumentar el volumen, los vecinos de las inmediaciones solicitaron mediciones acústicas urgentes en el interior de sus viviendas.
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Dichas mediciones volvieron a superar los límites legales permitidos por la normativa de ruidos.
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Las asociaciones vecinales recordaron de inmediato al Ajuntament de Valéncia la existencia de una Sentencia Judicial previa que protege su derecho al descanso y restringe este tipo de excesos sonoros.
El detonante: Amenaza de demanda judicial fulminante
La noche de ayer se convirtió en un polvorín legal. Los vecinos, respaldados por los datos de las mediciones acústicas, amenazaron formalmente con interponer demandas por la vía penal y civil contra el Ayuntamiento de Valencia, CACSA y la Generalitat Valenciana por consentir el incumplimiento flagrante de la mencionada Sentencia Judicial.
La clave del cierre: Ante la perspectiva de enfrentarse a un proceso judicial que las administraciones públicas tendrían prácticamente perdido (debido a los antecedentes y a las pruebas de somatometría acústica recogidas anoche), las autoridades se han visto obligadas a actuar con urgencia.
Para evitar consecuencias legales mayores y blindar a las instituciones ante los tribunales, el Ayuntamiento y CACSA han cortado por lo sano, decretando la eliminación de la segunda jornada del festival y dejando las pistas de baile de la Ciutat de les Arts completamente vacías.
















