El conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, anuncia el fin del modelo centralizado de transporte por carretera tras 60 años de servicio en Menéndez Pidal. El plan busca reducir la congestión urbana y mejorar la intermodalidad con la red de Metrovalencia y Cercanías.
VALENCIA. – La ciudad de Valencia se prepara para una revolución en su movilidad que cambiará la fisonomía de sus accesos. Tras décadas de quejas por el deterioro y la obsolescencia de la actual estación de autobuses, la Generalitat Valenciana ha decidido pasar página. El conseller de Medio Ambiente e Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, anunció este lunes que el Gobierno autonómico ya estudia formalmente la construcción de dos nuevas estaciones de autobuses, situadas estratégicamente en los nodos norte y sur de la capital, para reemplazar definitivamente a la infraestructura de la calle Menéndez Pidal.
El anuncio, realizado durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, supone un giro de 180 grados respecto a los planes de las últimas legislaturas, que oscilaban entre reformas superficiales y parches de mantenimiento. «La actual estación, que data de 1971, ha cumplido su ciclo. No se trata solo de un problema estético, sino de funcionalidad en una ciudad que aspira a una movilidad sostenible«, subrayó el conseller.
De una estación centralizada a dos nudos de conexión de movilidad
La estrategia de la Generalitat consiste en «sacar» el tráfico pesado de pasajeros del corazón de la ciudad. Actualmente, los autobuses de largo recorrido y metropolitanos deben cruzar vías críticas para llegar al centro, contribuyendo al colapso del tráfico y a la contaminación acústica.
El nuevo esquema se basará en la intermodalidad. Aunque las ubicaciones exactas están en fase de estudio técnico, el conseller apuntó a dos polos lógicos:
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El Nodo Norte: Se baraja la zona de Empalme (Burjassot), donde ya existe un potente intercambiador que conecta las líneas 1, 2 y 4 de Metrovalencia. Esto permitiría a los viajeros del norte de la provincia y de España acceder a la red de metro sin entrar en el núcleo urbano.
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El Nodo Sur: La mirada está puesta en el entorno de la Fuente de San Luis o las proximidades de la estación de Joaquín Sorolla. Esta ubicación facilitaría la conexión directa con el Corredor Mediterráneo y la Pista de Silla (V-31), agilizando los trayectos hacia Madrid, Alicante y el resto del sur peninsular.
El futuro de la estación de Menéndez Pidal
¿Qué ocurrirá con el edificio de casi 60 años en el barrio de Tendetes? Martínez Mus fue claro: una vez las nuevas terminales estén operativas, la antigua estación será desmantelada para devolver ese espacio a la ciudadanía. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha manifestado en ocasiones anteriores su deseo de transformar ese solar en dotaciones públicas, zonas verdes o equipamientos deportivos que oxigenen una zona densamente urbanizada.
Desafíos y financiación
El proyecto se presenta como una de las piezas clave del Plan de Infraestructuras 2026-2030. No obstante, el conseller admitió que la iniciativa requiere un «diálogo constante» con el Ayuntamiento para coordinar el urbanismo local. El reto no es solo constructivo, sino presupuestario, ya que la inversión deberá contar previsiblemente con fondos europeos destinados a la descarbonización del transporte.
Con este anuncio, Valencia se suma al modelo de otras grandes capitales europeas que han optado por terminales periféricas conectadas por metro, priorizando la calidad de vida en el centro urbano y la eficiencia en los tiempos de viaje.
















