La Policía Nacional detiene a cinco personas en Soria, Burgos y Murcia acusadas de trata de seres humanos, prostitución coactiva y delitos contra la salud pública.
SORIA / BURRIANA — La Policía Nacional ha desarticulado una red criminal dedicada a la trata de seres humanos y a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad. La operación policial se ha saldado con la detención de cinco personas —tres arrestadas en la provincia de Soria, una en Burgos y otra en Murcia— acusadas de delitos de trata de seres humanos, prostitución coactiva y contra la salud pública.
Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de febrero, cuando los agentes del Grupo de Atención al Ciudadano y de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras recibieron el testimonio de una de las víctimas. La mujer relató haber sido captada en su país de origen en Sudamérica bajo falsas promesas laborales y trasladada a España para ser obligada a prostituirse.
Captación en origen y sumisión mediante «santería»
Según han informado fuentes policiales, la organización seleccionaba a sus víctimas principalmente en países de Sudamérica, aprovechando su precariedad económica y familiar. Una vez en España, las mujeres eran destinadas a dos prostíbulos situados en las localidades de Soria y Burriana (Castellón). Asimismo, la red empleaba el sistema denominado de «plazas», mediante el cual ofrecía alojamiento temporal a mujeres residentes en España en situación de necesidad a cambio de que atendieran a los clientes de los locales.
Para garantizar el sometimiento de las víctimas, la red recurría a constantes coacciones, amenazas de agresión a sus familiares en sus países de origen y al uso de rituales de santería y esoterismo. Además, algunas de las víctimas ya capadas eran presionadas para contactar con otras mujeres de su entorno que atravesaran dificultades económicas, actuando involuntariamente como gancho para la red.
Condiciones abusivas y tráfico de fármacos
Las mujeres explotadas permanecían disponibles las 24 horas del día de manera permanente en las instalaciones de los locales. La red imponía condiciones severas: las víctimas se veían forzadas a mantener relaciones sexuales sin protección cuando lo exigían los clientes, e incluso a consumir sustancias estupefacientes o alcohol.
En el apartado económico, la organización se apropiaba del 50 % del dinero generado por los servicios sexuales, mientras que el resto servía para costear supuestas deudas impuestas por el viaje y el alojamiento. Los cobros se realizaban en efectivo o mediante TPV (terminales de punto de venta) instalados en los propios prostíbulos. Durante la intervención policial, las autoridades también constataron que los arrestados comerciaban con fármacos para la disfunción eréctil entre los usuarios de los establecimientos.
La Policía Nacional mantiene operativos de asistencia y recuerda que la ciudadanía dispone del teléfono gratuito y confidencial 900 105 090 y del correo electrónico trata@policia.es para denunciar de forma anónima cualquier sospecha relacionada con la trata de seres humanos.
















