El silencio y el recogimiento se apoderaron anoche de las calles de Finestrat. En el marco de un Viernes Santo marcado por la solemnidad y el respeto, el municipio celebró su tradicional Procesión del Santo Entierro, un acto que volvió a demostrar el profundo arraigo de la Semana Santa en el corazón de la Marina Baixa. Centenares de vecinos, visitantes y autoridades se congregaron en el casco histórico para acompañar a las imágenes en su ascenso hacia el emblemático enclave del Castell.
Una atmósfera de fe en el casco histórico
El desfile procesional partió puntualmente desde la Iglesia Parroquial de San Bartolomé. El itinerario, caracterizado por la singular orografía de Finestrat, condujo a la comitiva por las estrechas y empinadas calles de origen árabe que serpentean hasta la zona más alta del pueblo. El parpadeo de los cirios y el aroma a incienso envolvieron las fachadas blancas, creando un contraste visual de gran belleza que invitaba a la introspección.
El momento de mayor intensidad emocional se vivió durante el ascenso a la Ermita del Santíssim Crist del Remei, ubicada en el Castell. Este templo, que se alza sobre los antiguos cimientos de la fortaleza medieval, constituye el epicentro espiritual de la localidad. El regreso de los tronos a este punto, con el imponente Puig Campana como testigo silencioso bajo la luz de la luna, dejó estampas de una plasticidad única que ya forman parte del patrimonio inmaterial de la villa.
El compromiso de la sociedad finestratense
La procesión contó con una representación institucional y civil de primer orden. Las autoridades locales encabezaron la comitiva, seguidas de cerca por los integrantes de la Comissió de Festes 2026. Para los miembros de la Comisión, este acto supone uno de sus primeros compromisos oficiales de relevancia, simbolizando el compromiso de la juventud con la preservación de las tradiciones locales.
El acompañamiento musical corrió a cargo del Centre Musical Puig Campana. La banda local interpretó con maestría diversas marchas fúnebres, cuya solemnidad se veía amplificada por la acústica de las calles estrechas, marcando el paso de los portadores y elevando la tensión dramática del Santo Entierro. El sonido de los metales y el redoble sordo de los tambores fueron el único contrapunto al silencio sepulcral que guardaron los asistentes a lo largo de todo el recorrido.
Un cierre de Viernes Santo para el recuerdo
Numerosos vecinos y vecinas, muchos de ellos portando velas y vestidos de riguroso luto en señal de respeto, completaron una hilera de devoción que unió la parte baja del pueblo con la cima del Castell. Al finalizar el acto, se palpaba en el ambiente la satisfacción de haber cumplido con un rito que, año tras año, refuerza la identidad colectiva de Finestrat.
Con la Procesión del Santo Entierro, Finestrat encara la recta final de su Semana Santa, preparándose para el júbilo de la Resurrección, tras haber vivido una de las noches más auténticas y emocionantes de su calendario litúrgico. La impecable organización y la masiva participación ciudadana confirman que el sentimiento religioso y el respeto por el legado de los antepasados siguen más vivos que nunca en la falda del Puig Campana.




















