MADRID / CÓRDOBA – El pulso entre el Ejecutivo y los familiares de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz ha terminado con la cancelación definitiva del homenaje de Estado previsto para el próximo sábado. Sin embargo, el vacío institucional será cubierto por la voluntad de los allegados, quienes han confirmado la celebración de dos grandes funerales solemnes en Madrid y Córdoba, las dos ciudades que concentran el mayor número de víctimas y el epicentro de la tragedia.
Madrid y Córdoba: epicentros de la despedida
A diferencia del acto civil programado por el Gobierno —que fue tildado de «frío» y «excesivamente protocolario» por las víctimas—, estos dos funerales han sido organizados en estrecha colaboración con las diócesis locales para dar respuesta a las demandas espirituales de las familias:
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Catedral de la Almudena (Madrid): Se espera que este acto acoja a la mayoría de las familias de los pasajeros que viajaban en el tren Alvia (Madrid-Huelva) y en el Iryo. Dada la magnitud, se prevé la asistencia de altas autoridades del Estado, aunque esta vez a título de acompañamiento y no como organizadores.
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Mezquita-Catedral (Córdoba): Un lugar de alto valor simbólico, al ser la capital de la provincia donde ocurrió el siniestro. Este funeral servirá para que la sociedad cordobesa y andaluza rinda tributo a las víctimas en una ceremonia que, según fuentes cercanas a los organizadores, será «sobria y centrada exclusivamente en el duelo».
El motivo de la ruptura con el acto oficial
La decisión de mantener estos actos religiosos mientras se rechaza el homenaje de Estado del 31 de enero subraya la fractura con el Gobierno. «Nosotros no pedimos una foto oficial, pedimos una oración y, sobre todo, justicia», explicaba un portavoz de la asociación de afectados.
Las familias consideran que el formato «laicista» que pretendía imponer Moncloa para el acto de Huelva no representaba el sentir de la mayoría de los fallecidos. Además, la persistente queja sobre la falta de mantenimiento en la vía ferroviaria de Adamuz ha hecho que cualquier acto organizado por el Ministerio de Transportes sea visto como una «ofensa».
Situación política
La suspensión del acto de Estado deja al Ejecutivo en una situación delicada. La oposición ha aprovechado para criticar la «falta de sensibilidad» del gabinete de Sánchez al intentar imponer un protocolo institucional por encima de los deseos de las víctimas. Por su parte, desde Moncloa aseguran que respetan la voluntad de las familias y que «el Estado estará presente donde ellas soliciten, pero siempre en un segundo plano».
Con la investigación judicial aún abierta para determinar por qué el sistema de seguridad no evitó el choque, la atención se centra ahora en estas dos citas litúrgicas, que se prevén multitudinarias y cargadas de una fuerte reivindicación de justicia.
















