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La Moncloa busca blindar las medidas con más consenso frente al rechazo de la oposición, separando la regulación de los alquileres de temporada del plan de avales e incentivos fiscales.
MADRID.— El Gobierno ha solicitado formalmente al Congreso de los Diputados la celebración de un pleno extraordinario este mismo viernes con un único objetivo: la convalidación urgente del nuevo paquete de medidas en materia de vivienda. Sin embargo, la principal novedad política de la convocatoria no radica solo en la prisa por sacar adelante la normativa, sino en la estrategia parlamentaria del Ejecutivo, que ha decidido dividir la iniciativa original en dos decretos ley independientes.
Fuentes gubernamentales confirman que esta fragmentación responde a una maniobra calculada para evitar que el rechazo a los puntos más divisivos del texto termine tumbando la totalidad del plan. El decreto original, concebido inicialmente como un único bloque normativo, albergaba medidas de naturaleza implícitamente opuesta que complicaban el apoyo de los socios habituales de investidura y de la oposición.
¿Por qué se ha dividido el decreto en dos?
La decisión de desglosar la normativa responde a la necesidad de articular mayorías parlamentarias distintas para cada bloque temático:
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El decreto de regulación y control del mercado (Alquiler de temporada y habitaciones): Este texto incluye los aspectos más intervencionistas, como la equiparación de los alquileres temporales y de habitaciones a los contratos de vivienda habitual para evitar el fraude de ley, además de restricciones adicionales en zonas tensionadas. Esta parte cuenta con el respaldo de la izquierda y las fuerzas progresistas, pero generaba un rechazo frontal en el bloque de la derecha y en formaciones de corte liberal como Junts per Catalunya.
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El decreto de incentivos, avales e impulso a la oferta: El segundo texto agrupa las medidas destinadas a la construcción de vivienda pública, la movilización de suelo, la línea de avales públicos para la compra de primera vivienda por parte de jóvenes y bonificaciones fiscales para pequeños propietarios que pongan inmuebles en el mercado de arrendamiento asequible. Estas medidas de incentivo económico cuentan con mayor simpatía en formaciones del centro-derecha y la oposición tradicional, pero encontraban reticencias en los socios a la izquierda del Ejecutivo.
Al presentar una única norma «ómnibus», el Ejecutivo corría el riesgo de que los votos en contra de un lado y de otro sumaran una mayoría suficiente para derogar todo el paquete normativo en el trámite de convalidación.
Una prueba de fuego parlamentaria este viernes
Al tramitarlos como dos reales decretos ley independientes, el Congreso votará cada paquete por separado. De este modo, si uno de los dos no logra los apoyos necesarios y decae, al menos la otra mitad del plan podrá entrar en vigor y consolidarse en el ordenamiento jurídico.
Desde el Ministerio de Vivienda defienden que esta fórmula «garantiza la operatividad de las medidas urgentes de impulso» y apela a la «responsabilidad de los grupos parlamentarios» para no bloquear soluciones ante la crisis habitacional que atraviesa el país.
El pleno extraordinario de este viernes se prevé tenso, con la vista puesta en las negociaciones de última hora que el Gobierno mantiene a varias bandas para asegurar que ambos textos reciban la luz verde de la Cámara Baja.
















