La artista e ilustradora Paula Bonet ha denunciado un nuevo ataque contra su galería de arte apenas diez días después de que quedara en libertad el hombre al que señala como su acosador desde 2019.
La creadora de Vila-real ha explicado en redes sociales que alguien irrumpió en su espacio artístico rompiendo el cristal de la puerta, moviendo cuadros y robando una pieza del interior del taller.
La policía científica ya investiga los hechos.
Según ha relatado la propia artista en Instagram, ya ha presentado denuncia y agentes de la policía científica acudieron al local para realizar la inspección correspondiente.
Bonet recuerda que el presunto acosador permanecía en prisión preventiva desde finales del pasado verano tras un asalto anterior a su taller ocurrido en junio de 2025. En aquel episodio, el hombre rompió la puerta del estudio, robó un collar y dejó incluso un mensaje firmado en una pizarra, además de quedar grabado por las cámaras de seguridad.
La artista asegura que, tras quedar recientemente en libertad, el nuevo ataque se produjo “exactamente diez días después”.
“Intento hacer vida normal”
En el mensaje publicado en redes sociales, Paula Bonet reconoce el desgaste emocional que ha supuesto esta situación durante años.
El artista explica que lleva tiempo intentando recuperar una vida normal y volver a centrado en su trabajo creativo, apoyándose en su entorno más cercano.
“Hace un año que intento hacer vida normal porque no quiero renunciar a la felicidad que me dan mi trabajo, mi familia, mis amigas y mi pareja”, señala en su publicación.
Bonet también revela que durante una etapa contó con escolta policial, aunque actualmente asegura sentirse protegido principalmente por su círculo cercano y el apoyo vecinal.
Un caso marcado por la absolución judicial de 2023
El caso ya tuvo una importante repercusión pública después de que la Justicia absolviera en 2023 al acusado de acoso al considerar probado que padecía un trastorno “erótico-maníaco”, lo que excluía su responsabilidad penal.
Aun así, la sentencia impuso medidas de seguridad, entre ellas tratamiento psiquiátrico durante un máximo de cuatro años y la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de la artista durante una década.
La nueva denuncia vuelve a poner el foco sobre la protección efectiva de las víctimas de acoso persistente y sobre las dificultades para garantizar su seguridad incluso tras resoluciones judiciales previas.
















