La suma de acuerdos comerciales sin reciprocidad y la porosidad de las fronteras fitosanitarias sitúan al sector primario ante una crisis de viabilidad sin precedentes. Los agricultores denuncian ser la «moneda de cambio» de una Europa que importa lo que prohíbe producir.
El sector primario español no solo lucha contra el clima o los costes de producción; lucha contra una política comercial de la Unión Europea que, según las principales organizaciones agrarias (ASAJA, COAG y UPA), está empujando al agricultor local hacia un «abismo» de competencia desleal. La firma del acuerdo con Mercosur es solo el último eslabón de una cadena de agravios que incluye el polémico historial del arroz del sudeste asiático y la laxitud en los controles de plagas de terceros países.
El precedente del arroz: El espejo de lo que viene
Para entender el miedo actual, hay que mirar hacia atrás. Durante años, la entrada masiva de arroz de Myanmar (Birmania) y Camboya bajo el régimen «Todo Menos Armas» (EBA) —que permitía importaciones sin aranceles— hundió los precios del arroz europeo. Aunque la UE activó cláusulas de salvaguardia en 2019, el daño a las cuencas arroceras del Guadalquivir y el Delta del Ebro ya estaba hecho. Estos últimos dos años al puerto de Valencia han llegado al menos 4 buques cargados de arroz de Myanmar a granell que han hecho caer los precios del arroz a los agricultores a mínimos y no tenían garantías sanitarias. Las organizaciones agrarias recuerdan que en Myanmar ni se cumplen los Derechos Humanos y existe explotación infantil.
«El arroz de Myanmar fue el laboratorio», explican fuentes del sector. «Demostró que la UE está dispuesta a sacrificar sectores estratégicos por intereses geopolíticos, importando productos cultivados con sustancias prohibidas aquí». El riesgo ahora es que Mercosur replique este modelo a una escala masiva en sectores como la carne, los cítricos y el azúcar.
Fronteras «colador»: El riesgo de las plagas
El punto más crítico que deja al agricultor español en situación de vulnerabilidad extrema no es solo el precio, sino la bioseguridad. Los acuerdos con países como Egipto, Sudáfrica o Marruecos han evidenciado que los controles en frontera son, en muchos casos, simbólicos.
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El dato demoledor: Según datos que maneja la organización AVA-ASAJA, la Comisión Europea apenas controla físicamente una fracción mínima de los productos que entran.
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La amenaza real: La entrada de plagas como la Mancha Negra de los cítricos (procedente de Sudáfrica o Sudamérica) o la Falsa Polilla podría suponer la erradicación total de cultivos en el Levante español. «Mientras a nosotros nos prohíben usar fitosanitarios para proteger nuestras plantas, permitimos la entrada de fruta de países donde esos químicos se usan a diario y donde los controles para evitar plagas son mínimos», denuncian desde el campo valenciano.
El ejemplo perfecto son los cítricos, donde pese a la presión de la citricultura valenciana y española sólos e ha logrado un acuerdo con Sudamérica para realizar una cuarentena en frío, pero que no se corresponde con los estándares que exige la OMS y sólo e circunscribe a las mandarinas, no a otros cítricos.
Los controles en muchos puertos a estas mercancías brillan por su ausencia, buscando puertos europeos con controles laxos. Aún así se han elevado las interceptaciones de mercancías con mancha negra, polillas,… que ponen en riesgo la agricultura europea.
El punto crítico: El fin de la reciprocidad
El sector advierte que se ha llegado a un punto de no retorno. La exigencia de las «cláusulas espejo» (que los de fuera cumplan lo mismo que los de aquí) ha sido ignorada en la práctica. El agricultor español se enfrenta a:
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Desventaja normativa: Cumplir con el Pacto Verde Europeo encarece la producción.
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Desventaja arancelaria: Los nuevos acuerdos eliminan las protecciones que equilibraban el mercado.
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Riesgo sanitario: La falta de reciprocidad en el uso de hormonas (en carne) o pesticidas prohibidos crea un mercado de dos velocidades donde el producto español, más seguro y sostenible, es expulsado por el más barato y contaminante.
Un sector al límite
La sensación de abandono es total. Los agricultores señalan que acuerdos con Egipto (en cítricos) o el futuro con Mercosur no son solo tratados comerciales, sino «sentencias de muerte» para la economía rural. Sin controles efectivos y sin una reciprocidad real, el campo español se enfrenta no a una crisis cíclica, sino a una transformación estructural donde la soberanía alimentaria europea quedará en manos de terceros países.
La movilización del campo no es solo por los precios de hoy; es un grito de auxilio ante un modelo que, según advierten, está vaciando las tierras para llenar los puertos de productos que Europa no puede —o no quiere— controlar.
El acuerdo con Mercosur
La firma del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) este sábado marca un punto de inflexión histórico tras 25 años de negociaciones. Para el campo español, las implicaciones son profundas y generan una división clara entre los sectores que ganan acceso a un mercado de 260 millones de consumidores y aquellos que temen no poder competir.
⚠️ Sectores más vulnerables (Riesgos)
La principal preocupación del sector primario español es la entrada de productos con menores costes de producción y normativas menos estrictas.
- Ganadería de vacuno: Es el sector más afectado. La entrada de carne de Argentina y Brasil (con menores aranceles) presiona a la baja los precios locales, donde los márgenes ya son mínimos.
- Cítricos y zumos: La competencia con Brasil (líder mundial en zumo de naranja) es una amenaza directa para el Levante español. Se teme además la entrada de plagas que no existen en Europa.
- Remolacha y azúcar: El azúcar de caña brasileño es mucho más barato de producir que el de remolacha español, lo que pone en riesgo la viabilidad de las plantas procesadoras en España.
- Miel y cereales: El mercado se verá inundado por miel de bajo coste y cereales (maíz y trigo) de grandes latifundios sudamericanos, afectando la rentabilidad de las explotaciones familiares españolas.
✅ Sectores con oportunidades (Beneficios)
No todo es negativo; ciertos productos con valor añadido ven en este acuerdo una vía de expansión:
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Vino y Aceite de Oliva: España es líder mundial y el acuerdo elimina aranceles que actualmente limitan las exportaciones a países con clases medias crecientes en el Cono Sur.
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Frutas y hortalizas de alta gama: Algunos productos mediterráneos podrían encontrar nichos de mercado premium.
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Industria de transformación: Las empresas que procesan alimentos se beneficiarán de materias primas más baratas y de la exportación de productos elaborados.
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Pesca: Se prevé una liberalización que facilitará el abastecimiento de la industria conservera española y mejores condiciones para la venta de cefalópodos (sepia y calamares).
El conflicto de las «Cláusulas Espejo»
El mayor punto de fricción en las protestas actuales es la falta de reciprocidad. Los agricultores españoles denuncian que:
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La UE les exige estándares ambientales y sanitarios muy elevados (Pacto Verde).
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El acuerdo permite la entrada de productos de Mercosur producidos con fitosanitarios prohibidos en Europa o en tierras deforestadas.
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Esto genera una competencia desleal que, según las organizaciones agrarias (como COAG, UPA y ASAJA), convierte al campo español en «moneda de cambio» para beneficiar a la industria automovilística o tecnológica europea.
El acuerdo de MercoSur ha sido incentivado desde el gobierno de pedro Sánchez y a pesar de los más perjudicados ser la agricultura española, lo ha llevado adelante sin reparos a pesar de las protestas que caen en saco roto en el Gobierno de España.
Así, los socios de Sánchez como Sumar, Compromís, PNV, Junts, Bildu o incluso ERC han permitido que el campo español agonice a pesar de que algunos de ellos ahora dicen estar al lado de los agricultores.
El problema de las sustancias activas
Otro de los incrementos de costes de producción en la UE tiene como foco la prohibición de cientos de sustancias activas sin haber invertido en investigación de métodos naturales alternativos. Esro deja desprotegido al agricultor español. Un ejemplo es el cultivo del Arroz Bomba en l’Albufera de Valéncia, que año a año ha decrecido y este año algunas parcelas han sufrido mermas importantes de más del 50% por un hongo al que no pueden hacer frente ya que los fitosanitarios que se utilizaban se han prohibido, mientras en las importaciones de arroz de fuera de la UE se permite el uso de estas sustancias.
Muchos alimentos como el arroz provinentes de fuera de la UE contienen materias prohibidas o restos de ellas, por encima de niveles permitidos en la UE y no pasa nada, se siguen importando, dejando al agricultor español y europeo al borde de la ruina total.
Las consecuencias para Europa
Luego hablamos de soberanía alimentaria pero con estos acuerdos cada vez se importa más alimentos de fuera de la UE. Esto tiene dos consecuencias directas:
- Ruina del agricultor y abandono de los campos. Sólo en la Comunitat Valenciana la media de tierras cultivables abandonadas supera ya el 35% y en el área metropolitana de Valencia más del 60%.
- Que las condiciones y precios los fijen los productores de terceros países, con lo que en un futuro podrán aumentar el precio sin remedio para Europa, y pagaremos como ya pasa en algunos productos a precio de oro unos productos dudosos incluso para nuestra salud.
A cambio de que Alemania siga exportando vehículos con condiciones ventajosas o las grandes cadenas de alimentación amplíen sus beneficios nos habremos cargado el sector primario, una vez más utilizado como moneda de cambio… y nadie les escucha.
Nadie mira las etiquetas y las grandes superficies tratan de ocultar una triste realidad
Etiquetado que impide saber el origen de muchos productos. No sabemos qué comemos ni de dónde viene
Etiquetado que impide saber el origen de muchos productos. No sabemos qué comemos ni de dónde viene






















