Seis meses después de su fallecimiento, Sandra ha conseguido publicar Mi lucha por vivir, el libro póstumo que Raúl terminó pocos días antes de morir.
Tras tres años de enfermedad y 74 sesiones de quimioterapia, su mujer quiere mantener vivo su legado, ayudar a otras familias y visibilizar las necesidades de quienes cuidan a sus seres queridos hasta el final.
La historia de Raúl José Hernández Gorrochotegui llegó a los lectores a través de Domando al monstruo, el libro en el que compartió su experiencia frente a la enfermedad y que posteriormente presentó en nuestro programa de radio junto a su mujer, Sandra.
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Tras su fallecimiento, se conoció que había dejado terminada una segunda obra, Mi lucha por vivir, que no llegó a ver publicada.
Ahora, Sandra ha hecho realidad ese último proyecto.
La publicación representa una promesa de amor, un homenaje a su marido y una forma de transmitir un mensaje de esperanza a las personas que atraviesan situaciones difíciles.
El prólogo es definitorio, real y duro, unas líneas que esta humilde servidora que les escribe ha tenido el placer de redactar y por ende contribuir en el libro.

Hablamos con ella sobre el duelo, la publicación del libro, la experiencia de cuidar a un enfermo y la atención que reciben las familias durante la fase final de la enfermedad.
La entrevista
Han pasado seis meses desde el fallecimiento de Raúl. ¿Cómo te encuentras?
Han pasado seis meses y cada día me hace más falta. Vivo un día a la vez.
Este nuevo libro, una segunda parte del primero, ¿en qué se diferencia de Domando al monstruo? ¿De qué trata?
Mientras que el primer libro enseña a resistir la tormenta, Mi lucha por vivir enseña a iluminar el camino, pasando de la resistencia física a la máxima sabiduría humana: saber que la vida no se mide por su duración, sino por la plenitud con la que se decide vivirla.
Este segundo libro es un legado póstumo que has hecho realidad, ya que Raúl falleció antes de que saliera a la luz. ¿Cómo ha sido el camino hasta publicarlo y tenerlo en las manos?
El camino no fue fácil, pero era una promesa de amor y honor a su memoria. Él terminó de escribir Mi lucha por vivir solo unos días antes de partir, dejándome su legado más valioso.
Tras su pérdida, me tomó casi cuatro meses lograr materializarlo: fue un tiempo de duelo y de buscar al editor adecuado, ya que la editorial con la que publicó Domando al monstruo me estaba cobrando un dinero que yo no tenía.
¿Cuántos libros has vendido hasta el momento y a qué precio sale a la venta?
He logrado vender casi 102 libros a un precio de 12€

¿Qué te gustaría destacar del libro?
Mi objetivo con este libro es doble: por un lado, que sea una luz y una herramienta de ayuda para todas aquellas personas y familias que están atravesando un proceso difícil.
Quiero llevar este mensaje a través de conferencias y charlas, porque el testimonio de mi esposo enseña a vivir con propósito y esperanza en medio de la adversidad.
Por otro lado, este libro es la bendición y el legado que él me dejó con tanto amor. Debido a trámites que quedaron truncados —como su partida de nacimiento literal tras juramentarse como español—, no fue posible que me quedara una pensión.
Por eso, al impulsarlo y venderlo, no solo cumplo su deseo de honrar su voz y ayudar a otros, sino que también honro la protección que él quiso dejarme para salir adelante económicamente.
Es un puente entre su misión de vida y mi sustento.
¿Qué les dirías a las familias que están pasando por una situación similar a la que habéis vivido vosotros?
A mi esposo le dieron seis meses de vida y, gracias a Dios, duró tres años con nosotros. Fueron tres años y 74 quimios en los que la vida de mis hijos y la mía se volcó por completo en amarlo, atenderlo, respetarlo y tenerle una paciencia infinita, porque es un proceso muy duro, con sus cambios de humor.
Una vez que él muere, no solo te queda el duelo por su ausencia, sino también el proceso del síndrome del cuidador: quedas con los nervios agotados, con depresión, vacía, porque tu vida entera giraba en torno a él.
Por eso, si en algún momento puedo ser de apoyo y guía para otras personas que estén pasando por lo mismo, lo haré de todo corazón.

¿Crees que hace falta más acompañamiento a las familias por parte de los profesionales sanitarios durante la última fase de la enfermedad?
En nuestro caso no nos hizo falta nada. Nos sentimos tan arropados con los médicos y enfermeras que estuvieron allí cada día con los cuidados paliativos.
Mis hijos y yo estamos súper agradecidos del trato que nos dieron durante todo nuestro proceso, al igual que mi esposo, que siempre manifestó un afecto profundo por sus médicos y por todo el personal que trabaja en el Hospital Arnau.
¿Qué se podría mejorar en la atención al paciente durante la fase final de la enfermedad?
Si tuviera que sugerir algo para mejorar —no por nuestra experiencia personal, sino pensando en el sistema en general—, sería garantizar que este mismo nivel de excelencia, empatía y apoyo a domicilio llegue absolutamente a todas las familias, independientemente de su lugar de residencia o su situación socioeconómica.
¿Y qué se podría mejorar en la atención a la familia durante esa etapa?
Quizá lo único que habría que mejorar sería brindar más herramientas y apoyo emocional al cuidador principal, que muchas veces se agota física y mentalmente en esa etapa final. Como fue mi caso.

¿Hay algo más que quieras compartir sobre Raúl, su enfermedad o el mensaje que dejó en su libro?
En su segundo libro, mi esposo narra una experiencia cercana a la muerte que tuvo durante uno de sus ingresos hospitalarios. Tras sufrir un infarto, estuvo clínicamente muerto unos minutos antes de volver a la vida.
Él contaba que hacia donde iba era un lugar tan bonito y lleno de paz que, cuando lo reanimaron, ¡no quería volver!
Siento que Dios le dio la oportunidad perfecta hasta de saber hacia dónde iba y mostrarnos que no hay que tener miedo.
¿Actualmente recibes atención psicológica?
No, la verdad es que no he tenido la oportunidad.
Llevo seis meses de viuda y, desde que él partió, me he tenido que enfocar por completo en trabajar para producir, porque vivo alquilada y la realidad es que con un solo sueldo es muy difícil cubrir todos los gastos.
Mis hijos actualmente no viven conmigo y también tienen sus gastos, aunque han sido un gran apoyo para mí. No tienen solvencia económica para cubrir sus gastos y los míos.
Raúl no solo era mi compañero de vida, sino también el sustento del hogar cuando llegamos a esta bendecida nación, España, a la que le agradezco infinitamente por tantas personas bonitas que puso en nuestro camino.
En mi país yo venía de ser empresaria, de tener una casa bonita, y aquí me tocó adaptarme y ser empleada. Sin embargo, no quiero retroceder ni vivir mal; quiero seguir manteniendo una vida digna, como creo que nos merecemos todos.
Hoy en día sabemos que la economía está difícil, no solo en España, sino a nivel mundial, y lo que gano prácticamente no me permite ahorrar porque hay que honrar muchos compromisos.
Así que he dedicado mis días a trabajar duro y mis noches —que son el momento más fuerte— me las paso aferrada a Dios, procesando mi dolor con la certeza de que este duelo también tendrá fecha de caducidad, aunque a mi esposo lo vaya a amar por el resto de mi vida.
La publicación de Mi lucha por vivir ha permitido a Sandra cumplir la promesa que hizo a su marido y dar continuidad a un mensaje que él quiso compartir con otras personas.
Su intención es que el libro llegue a familias que afrontan una enfermedad grave, a quienes acompañan a sus seres queridos y a quienes necesitan encontrar esperanza en medio de la adversidad.
Así era Raúl y así se fue, una notable transformación provocada por la enfermedad.
Su testimonio también pone sobre la mesa la importancia de cuidar a quienes cuidan, de ofrecer apoyo emocional a las familias y de garantizar que los cuidados paliativos y la atención domiciliaria estén al alcance de todas las personas que los necesitan.
Seis meses después de la pérdida, Sandra continúa trabajando para salir adelante y mantener vivo el legado de Raúl.
Su historia es la de una despedida, pero también la de una promesa cumplida: convertir el último libro de su marido en una herramienta de ayuda para otras personas y en una forma de mantener presente su voz.
Esta semana, como no podía ser de otra manera, vendrá a nuestro programa de radio para hablar con nosotros.
Para comprar el libro basta con pulsar este enlace:
https://shop.bookmundo.com/es-ES/book/22084437/mi-lucha-por-vivir/PB
Para solicitar charlas o contacto directo son Sandra llamar al 674 48 04 44.


















