La noticia anunciada ayer por el Ayuntamiento de Valencia sobre la próxima limpieza de las vidrieras del Mercado Central de Valencia llega, sin duda, demasiado tarde. No se trata de cuestionar una actuación necesaria, sino de señalar una realidad evidente para cualquier vecino, comerciante o visitante: el edificio lleva años ofreciendo una imagen impropia de uno de los monumentos modernistas más importantes de Europa.
La propia alcaldesa reconocía los 20 años de abandono que habían acumulado suciedad, pero cabe recordar que ella lleva 3 años gobernando ya.
Las vidrieras ennegrecidas por la suciedad acumulada no son un problema puntual ni reciente. Son el síntoma visible de una falta continuada de mantenimiento preventivo, de una gestión más preocupada por la explotación cotidiana del recinto que por la conservación patrimonial de un edificio que representa la identidad comercial, cultural y arquitectónica de la ciudad, puertas rotas, ladrillos que faltan del suelo, climatización inexistente lo que hace de los meses de calor un sufrimiento diario con lipotimias continuamente, suciedad en techos, paredes, vidrieras,…
Incluso la falta de un Punto de Atención Medica, una necesidad básica para un recinto por el que se mueven más de 10.000 personas a diario, y donde más de 600 personas trabajan a diario bajo su techo, utilizando cuchillos, máquinas de corte y donde los «sustos» y necesidades médicas se cubren yendo a la farmacia más cercana como primeros auxilios. un servicio que existían antaño pero cuando se jubiló la persona a su cargo se cerró.
La carencia de indicativos de los aseos, «¿Dónde están los aseos ?» la pregunta que hace todo el mundo, increíble ni una sola indicación, y la Asociación de Vendedores ignora todos estos problemas con la complicidad del Ayuntamiento.
Una gestión privatizada y caducada desde 2018
El Mercado Central de Valencia no es un mercado cualquiera. Es una pieza esencial del patrimonio valenciano, una referencia turística internacional y, probablemente, el espacio más visitado de la ciudad junto a sus grandes iconos históricos. Miles de personas cruzan cada día sus puertas esperando encontrar no solo producto de calidad, sino un recinto a la altura de su fama. Sin embargo, durante demasiado tiempo se han encontrado cristaleras opacas, zonas deterioradas y una sensación general de desgaste y abandono impropia de semejante enclave.
Resulta inevitable preguntarse cómo se ha llegado hasta este punto. La responsabilidad no puede diluirse entre administraciones y gestores. Quienes han tenido en sus manos la administración diaria del recinto, la Asociación de Vendedores, no pueden mirar hacia otro lado. Gestionar un espacio así exige mucho más que recaudar tasas, o defender intereses corporativos. Exige visión de ciudad, sensibilidad patrimonial y una obligación permanente de cuidado y máxime si es un edificio BIC con unas necesidades de conservación y mantenimiento que requieren un alto presupuesto , lo que hace necesaria la gestión directa del Ayuntamiento de forma urgente como reclaman muchos vendedores , « Tendríamos mejores servicios», «estaría todo mas cuidado», » no se pasarían la pelota de unos a otros seria el ayuntamiento quien se ocupe de las reparaciones y mejoras necesarias», «pagaríamos la mitad de tasas en linea de lo que pagan en otros mercados»,..
Cuando la prioridad pasa a ser únicamente el beneficio inmediato, el mantenimiento se convierte en gasto prescindible. Y cuando eso sucede en un edificio histórico, el deterioro no tarda en aparecer. Lo que hoy se limpia debió haberse conservado ayer y el equipo de la Sra. Alcaldesa le a llevado 3 años ver lo que es evidente para cualquier persona , la falta de mantenimiento y la dejadez en el Mercado Central por parte de la Asociación de Vendedores.
Recordemos que la gestión caducó el 31 de diciembre de 2017, este año hará 9 años de ello. Desde entonces las irregularidades en la gestión se cuentan por centenares y los problemas se acumulan, tirándose la pelota el Ayuntamiento y la asociación por quién tiene que hacerlo…
La intervención anunciada
Llama poderosamente la atención que la alcaldesa lo haya anunciado justo con la única asociación que ha generado el problema por no limpiar el mercado ni mantenerlo, mientras que a la asociación creada hace casi 3 años de La Cotorra que ha venido exigiendo esta limpieza estos 3 años no se le haya invitado ni se le informe, de hecho llevan esperando estos 3 años a que el concejal o la alcaldesa tengan un hueco en su apretada agenda de actos y posados varios para al menos contestarles y recibirles.
Tres años marginando a el resto de asociaciones existentes, y sólo se reúne con la que ha causado el problema, sintomático de una alcaldía a la deriva que sólo se preocupa de las fotos y no de la gestión.
Ahora se anuncian más de 800.000€ para una limpieza y se reconoce lo que se negaba, la suciedad existente acumulada para 20 años y que las vidrieras incluso han perdido el color que tenían…Tres años negando la mayor para ahora anunciar una inversión -que sufraga el ayuntamiento-, propietario del edificio, que no reconoce estos tres años mirando a otro lado y negando la evidencia: la dejadez absoluta en el Mercado Central.
La intervención anunciada es positiva, pero insuficiente si no va acompañada de una revisión profunda del modelo de gestión. Valencia no puede permitirse que uno de sus símbolos más reconocibles dependa de criterios cortoplacistas o de intereses particulares. El Mercado Central de Valencia merece una dirección profesionalizada, transparente y sometida al interés general por lo que la gestión directa del Mercado es urgente
Porque limpiar unas vidrieras mejora la foto de hoy. Pero recuperar el esplendor de un monumento exige años de responsabilidad que, sencillamente, no se han ejercido como debían.
Ahora sólo falta que se reparen las goteras y se limpien los azulejos por dentro, que falta les hace…y esperemos no aprete mucho el calor este año porque siguen sin refrigeración suficiente…el gran problema del Mercado Central
¡¡¡Larga vida al Mercado Central!!!















