El Iryo seguía parado cuando el AVE recibió vía libre
Las conversaciones entre los maquinistas y el centro de control de Atocha sitúan las autorizaciones de circulación en el centro de la investigación del accidente de Toledo, que deja al menos 68 muertos.
Los minutos anteriores al accidente ferroviario de Urda comienzan a conocerse con mayor precisión gracias a las conversaciones mantenidas entre los conductores de los trenes y el centro de control de Adif.
La información revela que el AVE de Renfe recibió autorización para continuar a las 8:36 horas, después de una avería del sistema de seguridad LZB.
Cinco minutos después, la maquinista del Iryo comunicó que estaba detenida ante la señal de entrada de Urda. Más tarde volvió a informar de que no podía reiniciar el sistema.
El accidente se produjo alrededor de las 8:53 horas y dejó al menos 68 fallecidos, según el balance difundido durante la noche del miércoles.
Qué ocurrió antes del accidente
A primera hora de la mañana, una incidencia informática afectó al sistema de protección ferroviaria de la línea Madrid-Sevilla.
Los trenes que circulaban por el tramo recibieron restricciones como consecuencia de la pérdida de transmisión.
El maquinista del AVE de Renfe contactó con Atocha para informar de la incidencia.
Durante varios minutos, los operadores del centro de control evaluaron cómo proceder. Finalmente autorizaron al conductor a reiniciar el sistema y continuar la circulación.
La orden incluía la posibilidad de reanudar la marcha normal bajo BSL.
Esta instrucción se ha convertido en uno de los principales elementos de análisis porque el Iryo que circulaba por delante permanecía detenido.
El segundo tren no consiguió ponerse en marcha
La maquinista del Iryo informó a Atocha de que había perdido la transmisión y estaba parada ante una señal.
Recibió instrucciones para intentar recuperar el funcionamiento del sistema.
Sin embargo, posteriormente volvió a comunicar que el equipo no permitía reiniciar el LZB.
La conversación acredita que el centro de control recibió información sobre la inmovilización del tren.
La cuestión pendiente es determinar cómo se transmitió y utilizó esa información y si se adoptaron las medidas de protección correspondientes.
Por qué importa la orden de circular con normalidad
Cuando un sistema de seguridad deja de funcionar, el ferrocarril dispone de procedimientos alternativos.
Uno de ellos es la marcha a la vista, que exige circular con precaución y poder detenerse ante un obstáculo.
En el caso de Urda, las informaciones disponibles sitúan esa limitación en 40 kilómetros por hora.
El AVE, sin embargo, recibió una instrucción de marcha normal.
Esta diferencia no demuestra automáticamente quién es responsable del accidente, pero sí obliga a comprobar qué procedimiento debía haberse aplicado.
La investigación tendrá que establecer si existió una autorización incorrecta, si había otras restricciones vigentes y qué información conocían los responsables de circulación.
Las familias esperan respuestas
El balance difundido durante la noche ascendió a al menos 68 fallecidos.
Además de la identificación de las víctimas, las familias necesitan conocer las circunstancias del accidente y las medidas adoptadas por las autoridades.
La publicación de los audios ha permitido conocer parte de las comunicaciones, pero todavía no ofrece una reconstrucción completa.
No se sabe si existen más grabaciones relevantes ni se dispone públicamente de todos los registros técnicos necesarios.
Por ello, las conclusiones deberán basarse en la investigación oficial y no únicamente en fragmentos de conversaciones.
Qué organismos deben investigar
La investigación técnica corresponde a la autoridad independiente competente en accidentes ferroviarios.
Su trabajo debe centrarse en determinar las causas del siniestro y formular recomendaciones para evitar que se repita.
Paralelamente, si aparecen indicios de posibles responsabilidades penales, estas deberán examinarse por las autoridades judiciales competentes.
Ambas investigaciones tienen objetivos diferentes y no deben confundirse.
Qué deben aclarar los responsables ferroviarios
Existen preguntas que afectan directamente a la seguridad de los pasajeros.
La primera es por qué falló el sistema LZB y qué consecuencias tuvo la incidencia sobre los trenes que circulaban por el tramo.
La segunda es qué instrucciones estaban previstas para los conductores cuando se produjo la pérdida de transmisión.
La tercera consiste en determinar cómo pudo continuar el AVE mientras el Iryo permanecía detenido en la misma vía.
Finalmente, será necesario comprobar si los sistemas alternativos de protección y los procedimientos de coordinación funcionaron correctamente.
Un accidente con consecuencias para toda la red ferroviaria
El choque ha interrumpido la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía y ha obligado a reorganizar desplazamientos.
La recuperación del servicio depende de las labores de emergencia, la investigación y las comprobaciones técnicas de la infraestructura.
El accidente también puede tener consecuencias sobre los procedimientos de seguridad utilizados en otros corredores.
Sin embargo, no existen datos suficientes para afirmar que la avería de Urda afectara directamente a la circulación de los trenes con origen o destino Valencia.
Las conclusiones no pueden adelantarse
La información conocida permite afirmar que existió una avería del LZB, que ambos maquinistas recibieron instrucciones del centro de control y que el Iryo comunicó que continuaba detenido.
También permite situar la autorización de marcha del AVE antes de la colisión.
Pero todavía falta establecer la cadena completa de decisiones, las condiciones técnicas y el funcionamiento de las medidas de protección.
La investigación deberá deter
















