El Mercado Central de Valencia, joya arquitectónica y corazón del comercio urbano, es mucho más que un edificio histórico: es un bullicioso centro de actividad económica donde cada día trabajan más de 600 empleados y se recibe la visita de más de 10 000 clientes. Esta gran afluencia de personas convierte al mercado no solo en un foco cultural y turístico, sino en un lugar donde la seguridad y la salud públicas deberían ser una prioridad innegociable.
Una obligación legal que va más allá de la papelera
La legislación española en materia de seguridad y salud laboral es clara: la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) obliga al empresario a garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores mediante la planificación y adopción de todas las medidas preventivas necesarias frente a los riesgos derivados de su actividad. La ley contempla, entre otras obligaciones, la evaluación de riesgos, formación e información, vigilancia de la salud, y la organización de actuaciones en casos de emergencia, que incluyen los sistemas de primeros auxilios y atención sanitaria inmediata cuando corresponda según la tipología del centro laboral.
El Real Decreto 486/1997, que desarrolla estas obligaciones, establece que los lugares de trabajo deben disponer de material y, si procede, locales necesarios para la prestación de primeros auxilios a trabajadores accidentados y facilitar su atención en caso de emergencias.
Aunque el mercado no es una fábrica ni un centro industrial tradicional, su naturaleza como espacio de trabajo intensivo, compartido y visitado por miles de personas a diario lo coloca en un contexto de riesgo al que no se responde con los mecanismos preventivos mínimos que exige la normativa.
Riesgos laborales: multitud de puestos, multitud de peligros
Dentro del Mercado Central conviven múltiples actividades laborales: desde el manejo de mercancías pesadas, corte de alimentos, manipulación de herramientas afiladas, transporte interno de cargas, hasta labores de atención al público diariamente. Esta mezcla de tareas supone una compleja carga de riesgos laborales, tanto para los trabajadores como para visitantes, que se ve agravada por la falta de un sistema de atención sanitaria inmediata en el propio recinto.
La prevención de riesgos, según la normativa, no se limita a colocar materiales de primeros auxilios, sino también a prever una vigilancia apropiada y una respuesta inmediata ante emergencias de salud que puedan surgir dentro del centro de trabajo. En espacios con gran afluencia de público y trabajadores, la capacidad de atención de una emergencia sanitaria dentro del propio mercado puede marcar la diferencia entre un incidente menor y una tragedia evitable.
Acoso burocrático frente a necesidades reales
Hoy deberían estar en marcha medidas claras: desde un espacio habilitado para atención sanitaria básica y primeros auxilios, con personal entrenado para responder con eficacia, hasta protocolos conjuntos con los servicios sanitarios municipales y autonómicos para asegurar que, ante un accidente o un ataque de salud súbito, la atención sea inmediata y coordinada.
El Mercado Central tiene todas las características que, jurisprudencial y normativamente, justifican la implantación de un punto de atención sanitaria: una plantilla laboral amplia, afluencia de público constante y tareas laborales con riesgos inherentes. Aún más: la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales considera el deber del empresario de adoptar todas las medidas necesarias para proteger la salud de los trabajadores, incluyendo los medios de emergencia y asistencia inmediata que correspondan según la naturaleza de cada actividad , en este caso es el Ayuntamiento de Valencia , el mismo que anuncia a bombo y platillo la creación de puntos de lactancia en los mercados municipales como si fuera una necesidad imperiosa para el funcionamiento de los mercados y las necesidades básicas de preservar la salud de trabajadores y clientes de los mercados sin atender, en el caso del Mercado Central sin Climatización sin Punto de Atención Sanitaria .
Más allá del cumplimiento: una cuestión ética y de responsabilidad social
No se trata solo de cumplir una obligación legal, sino de demostrar responsabilidad social y ética empresarial. Un espacio como el Mercado Central, símbolo de la ciudad de Valencia, debe ser también un referente en materia de cultura preventiva, seguridad y cuidado de quienes trabajan allí y de los miles de valencianos y visitantes que lo disfrutan cada día.
Implementar un punto de atención sanitaria no solo mejoraría la respuesta ante emergencias, sino que transmitiría un mensaje claro: la vida y la salud de trabajadores y clientes no son negociables. Se convertiría, además, en un elemento de confianza y tranquilidad para todos los usuarios del mercado.
Proponen un punto de atención sanitaria y una ludoteca infantil en el interior Mercado Central de Valencia
















