La Generalitat y el Ayuntamiento impulsan esta infraestructura histórica, que entra en fase de participación ciudadana para garantizar su integración con la huerta y el paisaje protegido.
MISLATA / VALÉNCIA – Una reivindicación histórica que arrastraba más de dos décadas de parón administrativo empieza a ver la luz. La Generalitat Valenciana, en estrecha colaboración con el Ayuntamiento de Mislata, ha activado de forma definitiva la tramitación para la futura conexión viaria de la zona norte del municipio, una infraestructura estratégica diseñada para solucionar de forma estructural los problemas de movilidad de una de las localidades con mayor densidad de población de Europa.
Con una población que roza los 50.000 habitantes concentrados en apenas dos kilómetros cuadrados, Mislata sufre una saturación crónica en sus accesos al disponer prácticamente de una única vía principal de entrada y salida. El nuevo proyecto pretende romper este aislamiento urbano mediante una nueva conexión directa que enlazará la avenida Escultor Miquel Navarro (en Mislata) con la glorieta de la avenida Pío Baroja – General Avilés (en Valéncia).
Un viaducto de 200 metros para aliviar la comarca
La pieza clave de la infraestructura será un viaducto de unos 200 metros de longitud que cruzará el nuevo cauce del río Turia. Esta nueva arteria no solo servirá para el tráfico rodado, sino que se ha concebido bajo criterios de movilidad sostenible, incorporando de forma obligatoria un carril bici y un itinerario peatonal.
El objetivo principal de la obra es diversificar los flujos de entrada y salida para alcanzar un triple impacto en el día a día de los vecinos:
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Descongestión urbana: Aliviará el embotellamiento diario de las calles interiores de Mislata y rebajará la presión de tráfico que actualmente soporta el puente del Nou d’Octubre.
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Impacto ambiental y salud: Al dispersar el tráfico, se prevé una reducción directa de la contaminación atmosférica y acústica (ruido) en el núcleo urbano.
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Cohesión metropolitana: Mejorará los tiempos de viaje y la conectividad de toda la comarca de l’Horta Sud con la capital valenciana.
Integración paisajística y participación vecinal
Dado el alto valor ecológico y cultural de los terrenos colindantes, la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio ha supeditado el diseño final a un Estudio de Integración Paisajística. El proyecto se ha diseñado desde una perspectiva que prioriza la compatibilidad absoluta con la Huerta de Valéncia, el Parque Natural del Turia y la histórica acequia de Rascanya, protegida como Bien de Interés Cultural (BIC).
Para asegurar que la obra responda a las necesidades reales sin agredir el entorno, las administraciones han abierto formalmente el proceso de participación pública. A través de esta fase de escucha, tanto los vecinos de Mislata como el tejido asociativo podrán trasladar sus aportaciones y percepciones sobre el paisaje, garantizando que el diseño final cuente con el máximo consenso social y territorial posible.
Tanto el gobierno autonómico como el municipal han coincidido en calificar este avance como un «hito fundamental de colaboración institucional» para saldar, por fin, una de las mayores deudas en infraestructuras del área metropolitana de Valéncia.
Cambios respecto del proyecto original
Si bien el proyecto ha sufrido una tremenda transformación, ya que elimina la intención de desatascar la zona de salida de Valencia hacia la A-3. El proyecto inicial buscaba favorecer a los vecinos de Valencia y de Mislata y lograr tanto su conectividad como conseguir conectar Valencia por la zona Norte de Mislata con la A-3 eliminando el cuello de botella en la zona final del Jardín del Turia en torno al Puente del 9 d’Octubre. Esta parte se ha eliminado del proyecto inicial, y ahora se apuesta por conectar la zona norte de Mislata con Valencia, favoreciendo a los vecinos de Mislata.
Un gran cambio que deja sin resolver la conectividad con la A-3 de la zona de Valencia que canaliza el tráfico en Campanar y que indispensablemente ha de cruzar el río, atraviesa la concurridísima Avenida del 9 de Octubre para acabar en la Av del Cid. Una oportunidad perdida de mejorar la conectividad.


















