Diecisiete meses después de la catástrofe que cambió para siempre la historia de la región, la capital del Turia ha vivido una de sus manifestaciones más tensas y multitudinarias hasta la fecha. La marcha, convocada por más de un centenar de colectivos sociales y asociaciones de víctimas de la DANA, ha tenido un objetivo claro: el expresident Carlos Mazón y su actual situación de aforamiento judicial.
«No fueron muertes, fueron asesinatos»
La manifestación arrancó a las 18:00 horas desde una Plaza del Ayuntamiento desbordada. Lo que en otras ocasiones eran gritos de auxilio, hoy se han transformado en una acusación frontal y unánime. El cántico que ha resonado con más fuerza entre los edificios del centro histórico ha sido demoledor: «No fueron muertes, fueron asesinatos».
Esta consigna, que se ha convertido en el mantra de los familiares de las víctimas, refleja la convicción de que la gestión política de las horas críticas de la riada no fue solo negligente, sino criminal. Para los manifestantes, la decisión de mantener la agenda política y el retraso en el envío de las alertas móviles costó vidas que eran perfectamente evitables. «El luto ya no es silencio, ahora es grito», comentaba una de las portavoces de la plataforma convocante.
Un ataque directo a la capacidad del Consell
En la lectura del manifiesto final, frente a la sede de la Generalitat, el tono ha subido de intensidad. Los portavoces no han ahorrado en calificativos despectivos hacia la gestión de la crisis por parte del gobierno autonómico de aquel entonces. En uno de los momentos más aplaudidos de la noche, los organizadores han asegurado con sorna y amargura que «al Gobierno valenciano les faltó tener tres neuronas para entender la magnitud del peligro y salvar a su pueblo».
Este ataque a la competencia intelectual y operativa de los responsables de emergencias ha servido para subrayar la indignación ante la reciente decisión judicial de citar a Mazón únicamente como testigo, y no como investigado, algo que los colectivos consideran un «insulto a la memoria de los fallecidos».
Alerta por la presencia de «fascistas»
Sin embargo, el cierre de la jornada ha estado marcado por la preocupación por la seguridad. Al finalizar el acto, los organizadores han tomado de nuevo el micrófono para lanzar una advertencia urgente a los asistentes. Según las entidades convocantes, se han detectado grupos de «fascistas» en las calles adyacentes al recorrido oficial, con el objetivo de amedrentar o «perseguir» a los manifestantes que se retiraban de forma individual o en pequeños grupos.
«Extremad la precaución al volver a vuestras casas», han alertado desde la megafonía. Los organizadores han acusado directamente a los fascistas de intentar reventar una movilización pacífica mediante la intimidación física. «Sabemos quiénes son y sabemos que cuentan con la impunidad del discurso de odio. No caigáis en provocaciones, pero id con cuidado«.
Un conflicto que se cronifica
La jornada de hoy deja claro que el «caso Mazón» está lejos de cerrarse en la calle, independientemente de los tiempos de los tribunales. Con el expresident todavía aferrado a su escaño y la justicia moviéndose con cautela, el conflicto social en Valencia parece haber entrado en una fase de cronificación donde la rabia y el miedo a la confrontación ideológica caminan de la mano.
En la manifestación se han visto representantes del PSPV, de IU y de Compromís, y, muchas chapas del PSPV del No a la Guerra.



















